Opinión

Mero crecimiento o prosperidad


 
 
Los gobiernos están preocupados por el desempleo y el lento crecimiento económico, síntomas –no causas- de los desequilibrios capitalistas de nuestros tiempos. México los ha sufrido durante décadas. La novedad es que les llegó la hora de padecerlos a Europa y a Estados Unidos.
 
 
La situación de esas naciones va empeorando por seguir políticas que favorecen la concentración de la riqueza, sobre el falso supuesto de que el enriquecimiento de los más ricos y poderosos llega a traducirse en prosperidad general.
 
 
La historia del capitalismo en el Siglo XX registra un período de auge mundial de 25 años, posterior a la segunda guerra mundial, que entre otras características tuvo la de ser relativamente compartido.
 
El 'milagro mexicano' del acelerado crecimiento con estabilidad de precios, coincide durante esos 25 años –no por casualidad- con el lapso de crecimiento más prolongado que ha conocido el capitalismo.
 
 
La demanda generada por la reconstrucción postbélica de Europa fue una de las condiciones del crecimiento global en esos años, pero hay que destacar otras fundamentales: la prosperidad no era exclusiva de sectores privilegiados y el Estado desempeñaba un papel en esa condición.
 
 
Los salarios reales aumentaban y había movilidad social ascendente, hacia las clases medias, gracias a la vinculación entre el crecimiento del producto y de las remuneraciones al trabajo.
 
 
También fue el tiempo de la conformación –en Europa- del Estado benefactor sobre premisas no sólo económicas sino políticas (frenar el socialismo) y también ético-sociales.
 
 
Tampoco es casualidad la vigencia coincidente durante esos años del compromiso del PRI gobierno con la justicia social; es el periodo de los grandes avances en educación y salud en México, y de movilidad social efectiva que le dieron aspectos convincentes al autoritarismo priista.
 
 
Ese vínculo entre crecimiento de la productividad del trabajo y aumento de sus remuneraciones se rompió en Estados Unidos y en Europa al finalizar la década de 1960.
En México los salarios reales crecieron hasta el periodo de López Portillo, (desde entonces vienen a la baja), pero más como resultado de políticas sociales que del desarrollo productivo.
 
 
El mercado no convierte el crecimiento en prosperidad.
 
 
La brecha entre crecimiento de la productividad laboral e ingresos de las clases medias y de los trabajadores se abre cada vez más en los países ricos.
 
 
En Estados Unidos, por ejemplo, la productividad laboral real por hora en el sector empresarial no agrícola subió 85% desde 1980, mientras que la remuneración real por hora aumentó sólo 35%.
 
 
En Alemania, la productividad de los trabajadores creció cerca de 25% durante las 2 últimas décadas, mientras que los salarios reales se mantuvieron sin cambio durante todo el periodo.
 
 
Los aumentos en productividad se han concentrado en las grandes corporaciones productivas y financieras y sus personajes, que también han ido concentrando poder político que les permite mantener sus privilegios.
 
 
En Europa y EUA ya es inocultable la movilidad social inversa, esto es, de clases medias a estratos en pobreza.
 
 
La ruptura del vínculo entre productividad y salarios tiene causas políticas y económicas. Eric Hosbawn señala la ruptura de acuerdos entre sindicatos y empresas europeas hacia finales de los años de 1960, que terminó en pérdida de cohesión y poder de las agrupaciones de trabajadores.
 
 
Otra causa es la contracción de la tasa de ganancias del capital global. Mientras más chico es el pastel, más poderosos tienen que ser quienes se lo repartan.
 
 
El gobierno mexicano ha destacado el aumento de la productividad como remedio al lento crecimiento y a los rezagos competitivos.
 
 
La palanca de la productividad la han manejado gobiernos anteriores con la simple fórmula de abatimiento de los salarios. Calderón llegó a presumir que los salarios en México hubieran bajado en su sexenio por debajo de los chinos, cuando a principios de este siglo eran tres veces mayores.
 
 
Compartir los beneficios del crecimiento es la manera de convertirlo en prosperidad y eso no está en la naturaleza del mercado hacerlo. ¿Qué diferencia hará el gobierno de Peña Nieto para elevar la competitividad y acelerar el crecimiento, en vez de la depresión salarial en el país?
 
 
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