Opinión

Merkel no quiere un triunfo izquierdista en Italia: Monti


 
 
Hundido en el cuarto lugar de las preferencias, según los sondeos que se autorizaron hasta hace 2 semanas, el primer ministro saliente de Italia, Mario Monti, jugó ayer la carta alemana, esa que tanto le ha criticado Silvio Berlusconi, para asegurar que la canciller federal germana, Angela Merkel, "no tiene ningún deseo de ver que el Partido Democrático (PD, del centro izquierdista Pier Luigi Bersani) llegue al gobierno".
 
"Merkel teme la consolidación de los partidos de izquierda, especialmente en un año electoral para ella", señaló Monti a la agencia Adnkronos, en alusión al proceso en el que la poderosa política democristiana, ya tocada por malos resultados recientes a escala estatal, enfrentará a Peer Steinbrück, abanderado socialdemócrata. Sus comentarios fueron ratificados por una vocera, quien aclaró que Monti sólo habló a nivel personal.
 
En Berlín, sin embargo, las palabras de Monti cayeron mal, sobre todo por el constante golpeteo de Berlusconi, quien califica al premier como 'peón' de Merkel y sostiene que con su 'bendición', ya acordó otorgar su apoyo a Bersani para formar gabinete tras los comicios parlamentarios del domingo y lunes. "La canciller federal no hace comentarios sobre la campaña electoral italiana y no los ha hecho en el pasado", aseveró un vocero.
 
No obstante, el ministro de exteriores Guido Westerwelle, socio liberal de la coalición germana, indicó ayer al diario Sueddeustsche Zeitung: "Quién quiera que forme el nuevo gobierno, es importante que continúe el curso proeuropeo y las reformas", que por su dureza, particularmente con el impopular impuesto a la propiedad, llevaron a la abrupta caída de Monti en las encuestas, señala Time.
 
Lo cierto es que Monti, el Súper Mario de 69 años que como jefe de Competencia de la Unión Europea impuso una multa de 500 millones de dólares a Microsoft por abusar de su posición dominante en el mercado, además de impedir la fusión de General Electric y Honeywell, hoy aparece rebasado por Bersani, Berlusconi y Beppe Grillo, el excomediante antisistema del Movimiento 5 Estrellas que puede convertirse en fiel de la balanza, lo que no ha podido evitar ni siquiera David Axelrod, estratega de Barack Obama que le recomendó pelear por espacios en la televisión con Berlusconi, sin reparar en la falta de carisma y tablas del premier y su pequeño partido, Alternativa Cívica.
 
Timón
 
Favorito indiscutible de Alemania, el economista moderado nacido en Varese, al norte de Milán, hijo de un banquero de origen argentino, salvó con frío timón al buque peninsular que se hundía hacia fondos griegos por la crisis de la deuda y los excesos de Berlusconi a fines de 2011. Eran los días en que otra eminencia gris, Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, advirtió en Roma que 'Italia necesita reformas, no elecciones', al tiempo que Monti pedía reemplazar a I Cavaliere con un podesta forestiero, es decir uno de los gobernantes extranjeros de las ciudades estado medievales.
 
Pero eso ya quedó atrás, igual que su renuncia del 21 de diciembre que trajo los comicios. Hay analistas, como James Walston, de la Universidad Estadounidense de Roma, que se preguntan si Monti podría conservar su influencia estabilizadora lejos de las urnas, aprovechando su escaño vitalicio en el Senado o buscando la presidencia, un cargo de fuerza simbólica.
 
"Monti no es un político completo. Fue bueno tratando de gobernar este país tan complicado, pero definitivamente es incapaz de hacer campaña", resumió Gianfranco Pasquino, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Bolonia. "Un profesor de economía que ha pasado toda su vida en actividades europeas, en la academia o asesorando a bancos no puede ser un buen candidato en menos de un mes. Su mayor error es haber cambiado de estilo, empleando palabras que no corresponden al vocabulario de un tecnócrata competente, que un personaje austero no debería decir", añadió Pasquino.