Opinión

Merkel, cuarto mandato

   
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Merkel

Madre Ángela como es llamada por la prensa de su país (Mutter Angela) consiguió el pasado domingo su cuarta victoria consecutiva como líder de su partido y por ende facultades para formar gobierno y permanecer al frente del Ejecutivo. Serán 16 años continuos en que un primer ministro o jefe de Gobierno europeo permanezca de forma continua en el cargo. Sin precedente.

Con todo, la histórica CDU (Unión Demócrata Cristiana) retrocedió en el número de asientos que ocuparán en el Parlamento alemán (Bundestag) y en el porcentaje de su victoria anterior: pasó de 41.6 por ciento en 2013, a 33 por ciento en 2017. Un retroceso de 8.6 por ciento según los primeros resultados.

La muy estable y confiable figura de Angela Merkel, una política carente de 'carisma' en opinión de muchos expertos, pero sólida, disciplinada, segura y trabajadora entre algunas de sus múltiples herramientas de compensación, sufrió el rechazo que entre el electorado alemán ha tenido su plan migratorio. Recordemos que Alemania y la misma Merkel fueron claves para instrumentar el plan europeo de refugio a millones de ciudadanos sirios que escaparon a la guerra civil en su país. Ella impulsó a su gobierno y al Parlamento a recibir a un millón de sirios, el país europeo que más inmigración humanitaria acogió en esta crisis. Pero a muchos alemanes no les gustó, y a pesar del eficiente manejo económico de la señora Merkel, del relativo crecimiento de la economía, del rol preponderante y central que Alemania ocupa hoy junto a Francia como pilares de la Unión Europea, los electores castigaron la política de bienvenida a la inmigración.

Esto coloca al CDU y a Madre Ángela en la necesidad de construir un gobierno de coalición, uno más, considerando que lo ha hecho ya en los anteriores. Sin embargo el retroceso golpeó a algunos de sus aliados: los socialdemócratas anunciaron que abandonan al gobierno para pasar a la oposición, dejando espacio a los Liberal Demócratas y Los Verdes. Los primeros, proempresarios, más al centro derecha, cercanos a posturas históricas del CDU, en contraste con Los Verdes que se orientan más hacia la izquierda.

Según las editoriales de la prensa alemana, Merkel encabezará una coalición eventualmente más frágil e inestable que la anterior, lo que produce cierto nerviosismo.

La clave de los comicios estuvo en el avance de la ultraderecha antiinmigrante: Alternativa para Alemania (AfD) que recibió un apoyo inusitado entre los votantes. Según expertos, es la primera vez en más de 50 años que una organización de extrema derecha llega al Parlamento.

El nuevo rostro político alemán abre una puerta a la voz populista, antimigratoria, antieuropea y ultranacionalista que triunfó con el Brexit en el Reino Unido y con la victoria de Trump en Estados Unidos. Merkel, el centro gravitacional de la política alemana y europea, mantuvo el equilibrio y aunque perdió terreno se mantiene al frente para una ambiciosa mancuerna con Macron en Francia.

Alemania-Merkel, este binomio indisoluble, representa el oasis occidental de los valores democráticos y parlamentarios. El espacio abandonado por Estados Unidos bajo el torpe liderazgo de Trump ha colocado a Merkel al frente del mundo libre, abierto al comercio, la migración, la competencia y la integración de mercados. Tendrá como retos la salida del Reino Unido, además de orientar a la Unión hacia mayores procesos de integración, extender la Zona Euro y representar a Occidente en un mundo cambiante que voltea al nacionalismo con añoranza.

Madre Ángela es el contrapeso al populismo nacionalista, a la demagogia barata de los antieuropeos británicos. Ahora tendrá que lidiar con unos envalentonados en casa.

Twitter: @LKourchenko

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