Opinión

Mérito y no palancas

Alejandro Ordóñez González*

Los días 12, 13 y 19 de julio se llevó a cabo –en 30 entidades de la República Mexicana– el Concurso de Oposición del Servicio Profesional Docente para el ingreso en educación básica y educación media superior, y para la promoción a puestos directivos de media superior. Esto con el fin de garantizar que sea el mérito lo que determine la asignación de una plaza de maestro o director, y no el compadrazgo, la venta, herencia, o la obtención de un puesto a partir de la acumulación de puntajes.

La ocasión se presentó histórica pues el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) tuvo, por primera ocasión, la responsabilidad –conferida por mandato constitucional– de definir los lineamientos e instrumentos de evaluación, así como de coordinar y acreditar la participación de los observadores ciudadanos.

Sobresalió la presencia mayoritaria de observadores inscritos a través de 37 organizaciones de la sociedad civil, asociaciones de padres de familia y universidades. Cientos de madres, padres de familia, estudiantes y profesionistas donaron su tiempo para acudir a la escuelas antes, durante y después de la aplicación de los exámenes para acompañar a los maestros y dar testimonio de que el proceso se llevara a cabo bajo estrictos criterios de seguridad; posteriormente enviaron, por medio electrónico, un informe de la observación al INEE.

De acuerdo con los informes de los observadores, durante las jornadas del día 12 y 13 de julio no se presentaron incidentes mayores y se percibió una buena coordinación de los aplicadores en la mayoría de las sedes; sólo en algunas entidades hubo confusión de horarios para la aplicación del examen.

Esto contrastó con la aplicación de los exámenes del día 19 de julio, en cuyas 630 sedes se registró falta de preparación de los aplicadores, problemas para la conectividad del examen en línea, e información difusa por parte del personal sobre los roles, responsabilidades y tareas del observador ciudadano.

Sin duda, al INEE le queda el reto de mejorar los procesos de convocatoria, información y capacitación, a modo incentivar una mayor asistencia de observadores y lograr cubrir todas las sedes.

Otro tema a destacar es que en las tres fechas de evaluación cientos de aspirantes y observadores en Oaxaca y Michoacán encontraron sus sedes cerradas. Los exámenes fueron suspendidos bajo el anuncio de las autoridades “por falta de condiciones”. De nuevo, la presión de las cúpulas sindicales en esos estados impidió que la idoneidad determine la obtención de una plaza; una vez más, obstaculizó que los niños oaxaqueños y michoacanos tengan a los mejores maestros en sus aulas, y otra vez las autoridades federales y estatales se mostraron ineficientes al permitir que se burlara, nuevamente, el orden jurídico nacional.

Corresponde a las autoridades federales y locales dar explicación de las causas que impidieron la realización de los concursos, rendir cuentas sobre el gasto derivado de la suspensión y el establecimiento de nuevas fechas, así como garantizar las condiciones para los sustentantes y personal en sede en cumplimiento con la ley.

En los siguientes procesos hay mucho que corregir para aplicar las evaluaciones en todo el territorio nacional, así como permitir y promover la participación efectiva de los ciudadanos como una oportunidad para estar en la escuela, vigilar la transparencia de los concursos y, principalmente, acompañar a las nuevas generaciones de maestros comprometidos por avanzar con base en el mérito y la preparación.

* Coordinador de Activación Ciudadana.

Twitter: @alex_ordnz