Opinión

Mercados no anticipan coordinación
Banxico-Fed

 
 
 

 

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Los dilemas de política monetaria parecen ser la norma en el mundo emergente. En muchos casos, una desaceleración económica convive actualmente con significativas presiones inflacionarias asociadas a la depreciación generalizada de las monedas emergentes. En el caso local, las presiones inflacionarias asociadas a la depreciación del peso han sido modestas y de primer orden, lo que ha distinguido a México del resto. No obstante, el comportamiento del tipo de cambio sugiere que los riesgos inflacionarios seguirán siendo relevantes.

De principio, seguiría haciendo sentido que las condiciones monetarias relativas continuaran al centro de la función de reacción del Banco Central local, tal como lo hicieron el año pasado. De hecho, vale la pena recordar que la reciente acción de Banxico (diciembre 2015) se presentó como respuesta a un movimiento similar por parte de la Fed, tan sólo con un día de diferencia.

En aquel momento Banxico asoció su acción de política al riesgo de que, en ausencia de un ajuste en la tasa de referencia local, se pudiera presentar una depreciación adicional del peso mexicano frente al dólar que pudiera materializarse de manera desordenada y afectar la inflación o sus expectativas.

En un año en donde se prevé que la Fed continué normalizando su tasa de referencia, hace sentido entonces esperar que Banxico haga lo propio. No obstante, en términos de tiempos, los mercados parecen sugerir la descoordinación de las acciones de política para este año, al menos en lo que respecta a los siguientes movimientos de cada autoridad financiera.

Por una parte, la expectativa implícita en el mercado de derivados de la tasa de la Fed sugiere que la siguiente acción de política monetaria (alza) se llevaría a cabo hasta septiembre con casi 60 por ciento de probabilidad. Cabe mencionar que la probabilidad de un alza más tardía se reforzó a raíz del repunte en volatilidad financiera a nivel internacional y en el contexto de decepcionantes cifras industriales en Estados Unidos.

En contraste, la expectativa implícita en la curva de derivados de la tasa TIIE describe una probabilidad de casi 60 por ciento de que Banxico opte por elevar la tasa de fondeo en 25 pb tan pronto como en su reunión de marzo. En mi caso, coincido con tal expectativa. De hecho, el comportamiento reciente del peso mexicano frente al dólar y las condiciones predominantes en los mercados podrían respaldarla.

Curiosamente, la importancia de la política monetaria relativa pudo no haber sido relevada del todo, simplemente la expectativa de los mercados estaría reconociendo un contexto complejo donde otras fuentes importantes de volatilidad financiera tienen que ver con los riesgos sobre la actividad económica en el mundo emergente, especialmente en China, los bajos precios de las materias primas, la desaceleración industrial en Estados Unidos y los vigentes riesgos geopolíticos.

El autor es subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex.
Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.


Twitter: @joelvirgen

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