Opinión

Mercado negro de divisas

 
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Este martes, más de cien migrantes fueron recibidos por autoridades federales en el AICM. (Cuartoscuro/Archivo)

“Cuando se obstaculizan los ingresos de los migrantes y sus familias, se fortalecen los mercados negros de divisas y también a la delincuencia y al crimen organizado”.

Del total de los ingresos que ganan los inmigrantes mexicanos, las remesas representan apenas 10 por ciento; es decir, de lo que ganan, sólo envían uno de cada 10 dólares. Los otros nueve dólares permanecen en la economía estadounidense. Es altamente probable que al afectar el envío también ello afecte a los otros nueve dólares, disminuyendo el consumo en Estados Unidos y en consecuencia su economía.

Como una de las medidas que el presidente Trump ha anunciado para pagar el famoso muro que construiría en la frontera con México, aparece reiteradamente un impuesto que impondría a las remesas que llegan a México (transferencias económicas que se reciben del extranjero). Sólo de oírla, la medida provoca miedo entre quienes mandan, pero sobre todo entre quienes reciben esas remesas. Cerca de 1.4 millones de familias mexicanas. ¿Es esto posible? ¿Cuáles son sus implicaciones?

Para tener una idea de la dimensión de las remesas habría que recordar que México recibe alrededor de 25 mil millones de dólares anuales, de las cuales 97 por ciento viene de Estados Unidos. Es el líder de la región latinoamericana en cuanto a recepción de remesas y representa casi cinco veces lo que recibe Guatemala, el país que le sigue. En la abrumadora mayoría de los casos se derivan de recursos que los inmigrantes mexicanos envían a sus familiares y que a su vez recibieron a cambio de un trabajo en Estados Unidos. Es decir, es dinero que ya pagó impuestos en ese país y de aplicar impuestos adicionales se estaría tasando dos veces la misma fuente de ingresos. Peor aún, como la medida se estaría dirigiendo a un grupo poblacional específico, nuevamente se estarían violando principios constitucionales. El tema incluso podría llevarse a cortes internacionales, además de las demandas en Estados Unidos, que como ya se está viendo son eficientes para detener a Trump.

Por otro lado, resulta casi imposible distinguir entre lo que se conoce como remesa familiar, es decir, aquella que se destina a la familia del inmigrante, del envío destinado a actividades comerciales, por ejemplo. Una medida como la vagamente anunciada por el presidente Trump perjudicaría a los negocios legalmente establecidos en Estados Unidos. Otra fuente de impugnación.

Prácticamente ningún país tasa las remesas cuando éstas se derivan de ingresos que ya pagaron impuestos. En Estados Unidos existe un caso en el estado de Oklahoma, que cobra un monto por envío y 1.0 por ciento a partir de cierta cantidad y que son recuperados en la declaración anual de impuestos. Esta podría ser una medida que Trump podría aplicar 'dándole la vuelta' a la ley, ya que los indocumentados obviamente no declaran impuestos y no tendrían cómo recuperar el costo de la remesa.

Algunos países como Venezuela, Cuba, Pakistán o Etiopía, de manera directa o indirecta (casi siempre obligando a que la remesa se cobre en la moneda local y controlando el tipo de cambio) disminuyen la remesa cuando la reciben.

Por último, se ha mencionado que estos impuestos serían para pagar el multicitado muro en la frontera con México. Esa es otra falacia. El costo del muro es impagable y dañará tarde o temprano al contribuyente estadounidense. El costo de mantenimiento y vigilancia del muro (sin lo cual sería inútil), en el supuesto de que se instalara, es mucho mayor que el de su construcción.

El escenario es preocupante. El presidente Trump puede distorsionar el mercado de transferencias económicas dañando a los dos países y al mundo. En México poco hemos hecho por las remesas más allá de festejarlas como si se derivaran de algún programa gubernamental, y la dependencia que hoy tienen cientos de miles de hogares mexicanos de estos envíos generaría una crisis económica si estas remesas disminuyen. Deberíamos de tener ya a un equipo de fiscalistas e internacionalistas en México y en Estados Unidos buscando los caminos para defender estos recursos.

Al respecto parece ser que empiezan a surgir algunas propuestas para proteger este ahorro de los mexicanos, pero el tiempo y la manera que hoy buscan en el equipo de Trump para 'financiar' el muro juega en nuestra contra. Los discursos en México no van a resolver este problema.

Twitter: @JosefinaVM

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