Opinión

Mentiras en el
crimen de Temixco

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Gisela Mota. (ilustración)

Ya somos adultos en temas de violencia e inseguridad y seguimos degustando con avidez el atole con el dedo que nos dan algunas autoridades para ocultar problemas o desviar la atención.

¿De veras en Morelos se mata a una alcaldesa porque estaba a favor del Mando Único en la Policía?

Si es así van a matar a la que sigue, al que vendrá después y así sucesivamente hasta que llegue uno y rechace la medida.

¡Por favor! Lo que hay en Morelos es un pleito entre cárteles de la delincuencia organizada, Los Rojos y Guerreros Unidos.

Ambas agrupaciones criminales se encuentran coludidas con autoridades políticas municipales o estatales, contra las que no se ha hecho la tarea para reducirlas a cero.

El pleito entre Graco Ramírez y Cuauhtémoc Blanco es un cuento que le sirve al futbolista para posicionarse como precandidato al gobierno del estado, y al perredista para desviar la atención de la criminalidad desbordada por grupos de asesinos.

Las autoridades toman a la población como si fueran niños. ¿De cuándo acá se mata por el Mando Único?

Esa figura de ordenamiento administrativo no es culpable de las muertes, aunque tal vez sí sea una parte de la solución para la falta de coordinación policial en algunos municipios. Pero nada más.

¿Quién dijo que a la alcaldesa de Temixco, Gisela Mota, la mataron porque iba a estar de acuerdo con el Mando Único?

Lo dijo el gobierno del estado, con base en testimonios de detenidos que se dieron a conocer a medias.

Pero la realidad de las declaraciones de los presos por el crimen es otra.

Dicen que la asesinaron por órdenes del jefe de plaza de Los Rojos en Temixco, El Primo –muerto en enfrentamiento con la Policía luego del crimen de Gisela–, porque la edil era cercana a personas del cártel rival, Guerreros Unidos.

Las declaraciones de dos de los asesinos, Alexis (un descuartizador de 17 años) y El Jordan, señalan que El Primo ordenó matar a la alcaldesa por sus nexos con César Agustín Huerta (El Guty), Alán Bustos (El Largo) y Raúl Luna (El Ruso), “narcomenudistas de Guerreros Unidos en el poblado de Acatlipa, municipio de Temixco”, de acuerdo con el reporte de la Policía estatal que se había ocultado y que ayer fue dado a conocer por Héctor de Mauleón en El Universal.

Tal vez los criminales se pusieron de acuerdo para mentir, o tenían una idea equivocada de las relaciones de la alcaldesa y la mataron por error, pero detrás de ese crimen no está la pretensión del Mando Único, sino la disputa entre Guerreros Unidos y Los Rojos.

Otra vez Guerreros Unidos. Otra vez Los Rojos. Otra vez un crimen donde las autoridades dan a conocer verdades a medias para ser políticamente correctas.

Se entiende –y se aplaude– que no se enlode un nombre hasta no tener plena certeza de cómo fueron los hechos.

Pero que no inventen con el cuento de que todo fue por el Mando Único.

Ni que se arme un pleito mediático para distraer la atención de la realidad en un estado donde narcos y políticos se entrelazan y disputan territorios.

Twitter: @PabloHiriart

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