Opinión

Menos legisladores para un Congreso más profesional

Un mayor número de legisladores no necesariamente implica una mejor productividad y mucho menos una mejor representación de los ciudadanos. Un mayor número de legisladores suele traducirse en una mayor dificultad para crear mayorías y llegar a acuerdos, lo que lleva a la ineficiencia. Es bajo esta premisa que el PRI busca impulsar la consulta popular para recortar 100 diputados plurinominales y 32 senadores de representación proporcional, realizando así un cambio al diseño del Estado.

El cambio al diseño del Estado que plantea el PRI obedece a la lógica de tener una representación más efectiva en el Congreso. Sartori se refiere a la representación en el sentido estricto como la actuación en nombre de otro y en defensa de sus intereses; mientras que la representación política, como la relación que muchas personas tienen con uno solo, quien, en teoría, reúne las preocupaciones, demandas e intereses de este grupo de personas para buscar una solución a éstas.

Fue bajo esta lógica que, buscando que todos los ciudadanos tuvieran quién los representara en el Congreso, se incorporó en 1977 el principio de representación proporcional para la integración de la Cámara de Diputados. De esta forma se agregaron 100 diputados bajo este principio a la llamada Cámara baja (aunque ya desde 1963 existían los llamados “diputados de partido” en la Cámara de Diputados, para darle voz a todas las fuerzas políticas en un momento en que México contaba con un partido hegemónico), los cuales representaban a más de 60 millones de mexicanos.

En la medida en que el sistema político se fue liberalizando, las leyes fueron cambiando con la intención de empezar a hacer más equitativa la contienda para todas las fuerzas políticas y de esta forma darle mayor peso a los partidos de oposición. Así, en 1986 se amplió a 200 el número de diputados por representación proporcional (representando a poco menos de 80 millones de personas), y 10 años después, en 1996, llegó la representación proporcional a la Cámara de Senadores, a través de 32 senadores plurinominales.

La situación de nuestro país ahora es muy diferente. México hoy vive en una democracia ya consolidada, y si bien en cierto que aún tenemos cosas por mejorar para que nuestra calidad democrática aumente, hoy todas las voces tienen la misma posibilidad de encontrarse representadas en el Congreso (gracias a que ahora se permiten también las candidaturas ciudadanas) y existe un piso parejo en la competencia electoral para todos los partidos, lo que le da a todos las mismas posibilidades de obtener el triunfo. Además, después de la reforma político-electoral, hoy los mexicanos contamos con la posibilidad de reelegir a nuestros legisladores, volviéndolos (en el caso de que sean reelectos) más profesionales y eficientes en su desempeño legislativo. Es justo por estas razones que en el Partido Revolucionario Institucional creemos que como país estamos preparados para dar otro pase hacia adelante en nuestra democracia, y gracias a nuestras nuevas y mejores características democráticas, estamos seguros de que nuestro Congreso puede prescindir de 100 diputados y 32 senadores plurinominales, haciendo más ligero y eficiente al Congreso, manteniendo la representación de todas las demandas e intereses de los mexicanos y facilitando los consensos que le den más dinamismo a ambas cámaras; todo esto, siempre respetando a las fuerzas políticas que se encuentran representadas en el Congreso.

Es importante destacar dos cosas: primero, la idea de eliminar 100 diputados y 32 senadores plurinominales no es nueva ni es un invento que se le ocurrió al PRI en estos últimos días. Es una de las propuestas que el presidente Enrique Peña Nieto hizo en su libro “México la gran esperanza” y que posteriormente fue propuesta de campaña, y ahora el partido la retoma para llevarla a consulta popular. En segunda instancia, destacar que no se contempla la eliminación de los legisladores plurinominales, sólo su reducción, esto con el objetivo de poder crear mayorías de forma más sencilla, y hacer más ágil y eficiente el proceso parlamentario, pues creemos que los legisladores plurinominales son fundamentales para la representación de las minorías.

En la misma línea de la representación política, lamentamos que no contemos con una distritación adecuada a nuestra realidad. Llegaremos a 2015 y por ende a 2018, y probablemente a 2021 con una “cancha” muy vieja, pues seguiremos con una distritación del año 2000, es decir, con datos de composición poblacional del año 2000, ya muy alejada de un país que ha tenido en estos 14 años cambios de composición social enormes, lo cual sí afecta a la representación política, pues se debilita el principio democrático de una persona, el voto ya que muchos legisladores estarán representando a muchas personas más de las que deberían, mientras otros estarán sobrerepresentados. Bien lo dijo el Dr. Lorenzo Córdova Vianello: una distritación mal hecha provoca desequilibrios representativos.

A pesar de esto, el PRI sigue en la búsqueda de que la población cuente con un Estado más representativo. Sabemos que detenerse es retroceder, por lo que seguimos caminando, con miras a tener una mayor calidad democrática, en donde los intereses de todos los ciudadanos se encuentren representados y donde los legisladores le respondan a sus representados con un trabajo profesional, eficiente, ágil, y en el que nunca más se vuelva a crear una parálisis como la que este país vivió por 17 años (desde 1997), y justo por eso nosotros ,decimos sí a la Consulta Popular para quitar a 100 diputados y 32 senadores plurinominales.

Twitter: @SamuelAguilarS