Opinión

Mejoría en la industria manufacturera nacional

 
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Manufactura en Nuevo León


El arranque de este año ha sido complicado para la industria nacional ya que ésta presenta un aumento de apenas 0.8% en el comparativo de los cuatro primeros meses de 2016 respecto a los mismos meses de 2015. Sin embargo, esta evolución es producto de una caída de 3.3% en la minería; un aumento de 2.5% en generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final; un incremento de 2.4% en la construcción y un aumento de tan sólo 1.5% en la industria manufacturera.

Cabe señalar que en el primer trimestre de este año la industria manufacturera representó el 58.5% del Producto Interno Bruto (PIB) industrial, mejor conocido como actividades secundarias, y aportó el 17.2% del PIB total, por lo que es importante analizar lo que le sucede a la manufactura, que además da empleo a 8.316 millones de personas de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI. Como dato de referencia, cabe recordar que en el año 2000 la industria manufacturera representaba el 58.8% del PIB industrial y el 19.3% del PIB total por lo que en 16 años ha perdido 2.1 puntos porcentuales en su contribución a la economía nacional.

La pérdida de peso relativo por parte de la industria manufacturera se dio básicamente en el sexenio de Vicente Fox y los primeros años del de Felipe Calderón, ya que en el año 2006 el PIB de la industria manufacturera representaba el 17.2% del total, es decir, ya había perdido 2.1 puntos respecto al año 2000, y en el año 2009 la manufactura llegó a representar sólo el 15.7% del PIB total.

La disminución en la participación de la manufactura dentro del PIB total se debió a diversos factores, tales como la apertura comercial, con la cual se destruyeron muchas cadenas productivas; un tipo de cambio sobrevaluado que favoreció la importación de productos manufactureros (entre diciembre del año 2000 y septiembre de 2008 el dólar subió solo 13.5%, mientras que la inflación fue de 39.9%); la falta de una política industrial que diera incentivos a las fábricas; la corrupción en las aduanas y el fenómeno de la subvaluación; la complejidad para iniciar medidas de remedio comercial como casos antidumping contra naciones asiáticas, entre otros.

Afortunadamente, vemos que de ese mínimo alcanzado en el segundo trimestre de 2009 a la fecha, la industria manufacturera nacional se ha recuperado y ha aumentado su peso relativo hasta alcanzar en el 2016 el 17.2% del PIB, como ya se mencionó líneas arriba. Esto se debió a un mayor control en las aduanas del país, la instauración de la Mesa de Combate a la Ilegalidad (encabezada por el Servicio de Administración Tributaria y CONCAMIN), un tipo de cambio más competitivo, la atracción de importantes inversiones en el ramo automotriz, mejores posicionamientos en la negociación de tratados comerciales internacionales, entre otros.

No obstante lo anterior, la recuperación de las manufacturas no ha llegado a todos los sectores por igual, por lo que hay algunos que a la fecha continúan estancados, mientras que otros muestran un dinamismo importante.

Es importante destacar que a diferencia con hace un año, cuando casi la mitad de las ramas de la industria manufacturera presentaban caídas en su nivel de producción, ahora en día vemos un panorama mucho mejor para las manufacturas en nuestro país, tal como se presenta a continuación:

Analizando a detalle la evolución reciente de la industria manufacturera, tenemos que de las 21 ramas de actividad que la componen, solo siete presentan disminuciones en su volumen de producción en el comparativo de los primeros cuatro meses de este año respecto a los mismos meses de 2015.

Las ramas de actividad de la industria manufacturera que presentan crecimientos en los primeros cuatro meses de 2016 son las siguientes (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (7.7%); Industria de las bebidas y del tabaco (7.5%); Fabricación de productos metálicos (6.1%); Fabricación de maquinaria y equipo (5.9%); Fabricación de prendas de vestir (5.8%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (5.2%); Industria del plástico y del hule (5.0%); Otras industrias manufactureras (4.9%); Industria del papel (4.1%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (2.9%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.4%); Industria alimentaria (2.2%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (1.8%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (0.9%).

Ahora, las ramas de actividad manufacturera que presentan disminuciones en su volumen de producción en los primeros cuatro meses de 2016 son las siguientes: Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-0.1%); Industrias metálicas básicas (-0.7%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-0.8%); Industria química (-1.0%); Fabricación de equipo de transporte (-2.9%); Impresión e industrias conexas (-3.1%); e Industria de la madera (-6.0%).

Llama mucho la atención lo que sucede con la fabricación de equipo de transporte, en donde se encuentra el sector automotriz, ya que ésta representa el 3.4% del PIB total del país y el 19.7% del PIB de la industria manufacturera. Por otra parte, es importante destacar que sectores como el textil, vestido y calzado se encontraban en una situación muy complicada todavía hace un par de años, pero gracias a los decretos presidenciales de 2014 y 2015, para combatir la ilegalidad y promover la productividad de estos sectores, se ha logrado revertir la desfavorable situación que estas actividades económicas vivían.

Ante estos resultados es muy importante que la autoridad federal redoble esfuerzos en contra de la ilegalidad en las aduanas y por parte de empresas que se encuentran en la economía informal, que se aproveche la competitividad ganada con un dólar a casi 18.50 pesos, que se negocien acuerdos comerciales (como la ampliación del ACE53 con Brasil) de manera inteligente y en beneficio de la planta productiva nacional, que se reconstruyan los encadenamientos productivos a través de una política de sustitución de importaciones, que la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI) sea más flexible en el armado de denuncias cuando se presentan casos de dumping, que se busque un comercio más equilibrado con las naciones asiáticas, y sobre todo, que se atiendan las propuestas de CONCAMIN en relación a la instauración de una política industrial de nueva generación.

Los datos aquí presentados dan cuenta de la mejoría que ha tenido la manufactura nacional en su conjunto, a pesar de las complicaciones que se han presentado en el comercio internacional (las exportaciones manufactureras automotrices presentan una caída de 3.1% y las manufactureras no automotrices una disminución de 4.9% en los primeros cuatro meses de 2016). Es por lo anterior que se debe trabajar en los puntos señalados en el párrafo anterior con el fin de no perder el impulso, por lo que inclusive sería benéfico para el país que se fije la meta de que la industria manufacturera nacional represente el 20% del PIB en el año 2020.

Director General GAEAP.

Correo:alejandro@gaeap.mx

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