Opinión

Médicos, movimiento político

La marcha de médicos que se realizó en el Distrito Federal el pasado domingo tiene objetivos políticos y busca la impunidad de ese gremio ante negligencias que cuestan vidas humanas.

Es posible que en otras entidades (25 en total) el objetivo de esa marcha haya sido por levantar las órdenes de aprehensión contra 16 médicos en Guadalajara, acusados de la muerte de un menor cuya vida estaba en sus manos salvar.

Pero al menos la que se dio en la capital fue política y busca impunidad frente al falso argumento de que se quiere “criminalizar la práctica médica”.

El discurso de uno de los oradores, Rafael Cervantes, del Colegio Médico de México, se orientó a denunciar a las autoridades del sector salud: “Que esta manifestación sea un aviso para las autoridades sanitarias, en el sentido de que estamos unidos y sabremos defender nuestros derechos”.

¿Qué tienen que ver las autoridades sanitarias del sector salud con la orden de aprehensión de 16 médicos? Nada. Al contrario, el director del IMSS ofreció apoyo jurídico para el caso, ocurrido en 2009.

Si en realidad buscaran un juicio justo para sus colegas, la manifestación y los discursos debieron ser contra las instancias del Poder Judicial que giraron las órdenes de aprehensión. O contra el padre del niño (fallecido), Sergio Valente Gallardo, que los demandó.

Tal vez en este caso específico la cárcel sea un castigo desproporcionado para un error médico, que según el juez sí lo hubo.
Pero como en toda profesión, quienes la ejercen tienen que responder por sus equivocaciones, sobre todo si cuestan vidas.

Hay errores limpios y hay errores sucios. Estos últimos son los que tienen que ser sancionados con severidad.

Recordemos el caso de la indígena mazateca, Irma López Aurelio, que fue rechazada en el centro de salud en San Felipe Jalapa de Díaz, Oaxaca, y debió dar a la luz en el pasto porque los médicos de esa entidad estaban en huelga y “había escasez de personal nocturno”.

O el del jornalero agrícola José Sánchez Carrasco, que murió afuera del Hospital General de Guaymas, en Sonora, sin recibir atención médica durante los cinco días que duró su agonía.

Llegó a pedir atención médica pues tenía fiebre, escalofríos, deshidratación, dolor de huesos, los ojos hundidos. Como no tenía papeles ni dinero lo mandaron a la calle, donde tendió su cobija y murió a la intemperie.

Entonces, ¿deben o no sancionarse los casos de negligencia médica e insensibilidad burocrática cuando éstas cuestan vidas humanas?

Por supuesto que sí, aunque deben tratar de evitarse injusticias, como podría ser este caso del estado de Jalisco.

Dijo el líder de los médicos en el mitin del domingo en el DistritoFederal que la Secretaría de Salud los amenaza con crear una “fiscalía para vigilancia de la calidad de la atención a los pacientes”.

Ojalá se cree esa comisión, para prevenir o sancionar casos como los ocurridos en Guaymas, y los partos en la banqueta a que son obligadas mujeres de escasos recursos en estados como Oaxaca y Tabasco.

Es cierto que hay carencia de recursos, faltan camas, medicinas y material de curación, pero si a lo anterior le agregamos impunidad en las prácticas médicas, los pacientes no tendrían más alterativa que morir sin chistar.