Opinión

'Mea culpa'

Confieso que caí en una campaña ajena sin saberlo. Reconozco que hubo motivo más que justificado para ella, pero ignoraba que detrás estaba un interesado que manipuló y detonó el asunto grave, sí, muy grave. Desde mi punto de vista, el secuestro es uno de los dos delitos que más agravian a la sociedad y causan daños permanentes a las víctimas y sus familias. El otro es la violación.

Hace unas semanas, la inseguridad en Valle de Bravo, Estado de México, en particular la ‘ola’ de secuestros, marcó la agenda informativa nacional. La denuncia se detonó en un programa de radio y fue retomada por varios medios y periodistas. Yo, entre ellos.

El secuestro es un asunto de vida o muerte –sobra decirlo– y no se lo deseo a nadie. Precisamente por eso hay que ser muy responsable en el manejo informativo del tema. Hoy me entero que la denuncia y cobertura sobre la ‘ola’ de secuestros en Valle de Bravo fue motivada por el plagio del hijo de un colaborador del programa radiofónico donde todo comenzó.

Afortunadamente, el muchacho fue liberado sano y salvo. ¡Me alegro, enhorabuena! Sin embargo, me cuestiono: ¿fue ético emprender toda una campaña periodística de ataque y desprestigio; usar para ello a varios medios de comunicación sólo porque el afectado tiene acceso y relaciones en ellos? ¿Y las familias que viven la pesadilla de un secuestro que no conocen a nadie en los medios? ¿O aquellos que recurren a los medios sin ser escuchados?

Lo peor es que hoy, la casa de ese influyente personaje en Valle de Bravo cuenta ya con vigilancia permanente de la flamante y recién estrenada Gendarmería, enviada allá precisamente por esa campaña.¿Las otras víctimas tendrán también la tranquilidad de contar en la puerta de su casa con la vigilancia de la Gendarmería? ¿Qué dirá a todo esto Miguel Ángel Osorio Chong, el secretario de Gobernación y responsable máximo de la Gendarmería? ¿Él lo autorizó? Sería bueno saberlo.

¿Y el daño a la imagen y la economía de Valle de Bravo, a los restauranteros, hoteleros, artesanos y todos quienes viven del turismo que hoy tienen que reponerse de la campaña de desprestigio? Una vez liberado ese muchacho –insisto, por fortuna–, ¿se acabó el problema? ¿O simplemente porque ese asunto particular se resolvió ya no vale la pena dar atención a la seguridad de Valle de Bravo?

Hoy, confieso, me siento usado.

Por cierto…

Muy pobre defensa hizo Marcelo Ebrard de sí mismo una vez conocidos los nombres y sanciones a 33 funcionarios y exfuncionarios responsables de las fallas en la Línea 12 del Metro. Me extraña que siendo Ebrard un hombre tan inteligente no haya preparado una defensa incuestionable y contundente de su gestión como el principal responsable de la construcción de la Línea Dorada. Tuvo por lo menos seis meses para hacerlo y no lo hizo.

En su comparecencia ante la prensa, negó que haya habido corrupción en la construcción de la Línea 12. Afirmó que en 30 años de trayectoria pública nunca ha sido, ni es corrupto. El problema, Marcelo, es que hoy tu palabra no basta, no es cuestión de fe, hay que probarlo. Y, por si fuera poco, recurrió al argumento barato de decir que se trata de un diferendo político. Pidió al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, un diálogo público para hablar del tema. Otra vez le ganó la soberbia, se puso ‘de pechito’ y lo batearon.

Twitter: @Cachoperiodista