Opinión

Me investigaron a mí
y a mi familia: Sota

Pocas cosas me han dado tanto gusto escuchar como la exoneración que hizo la Secretaría de la Función Pública de las supuestas corruptelas de Alejandra Sota cuando fungió como vocera de la Presidencia. Ayer en la televisión fue clara: se metieron conmigo y con mi familia, dijo, al describir la forma en la que el gobierno de Enrique Peña la investigó toda: a través del SAT en lo fiscal, la PGR, la Comisión Bancaria. Todo. No encontraron nada.

Alejandra está dolida por lo que dice fue una revancha por haber tocado intereses que no resultaron favorecidos a la hora de gobernar
-puntualiza-, particularmente el caso de MVS y los señalamientos de Forbes sobre su supuesta corrupción. Esta investigación no vino porque el gobierno actual tuvo sospechas sobre su comportamiento -apunta-, sino por las versiones periodísticas que provenían de esos medios que la señalaban dolosamente.

Ahora Alejandra busca la restitución de su reputación en los mismos medios que le construyeron este daño moral. Dice que ya envió las cartas correspondientes, solicitando que se retracten de sus dichos. Si no lo hacen, habrá acción legal, demandas. Alejandra defiende a ultranza que el patrimonio que ha acumulado es producto de su esfuerzo y su trabajo, tal como fue probado por la autoridad. Ahora dedicará su vida productiva a la consultoría; dice ya no militar en el Partido Acción Nacional (PAN), y afirma no estar en la lógica de aspirar a ocupar un cargo público.

Siempre me ha inquietado qué pensará un inversionista extranjero, un directivo de alguna empresa multinacional, cuando observa el circo mediático en el que vivimos en México, que impone agenda y que muchas veces manda y origina que recursos cuantiosos se dediquen a probar rumores. Debe ser adverso ante los ojos ajenos. Hay países donde el honor y la palabra valen mucho, valen totalmente, y episodios como el del horrorífico manchón a la reputación de Alejandra serían impensables.

¿Se retractarán MVS y Forbes de lo que hicieron público respecto de Alejandra Sota?, o ¿llegaremos a ver las demandas por daño moral? Sota dice estar en una lógica de conciliación por el momento, pero está esperando la restitución del daño. Y hace bien, creo, en no olvidar poner el acento en que la evaluación de los servidores públicos debería ser por la pertinencia de las políticas públicas y sus resultados en la ciudadanía, algo que tristemente en este país queda en segundo plano frente a la insidia.

Algo más: el presidente Peña debería tomar el episodio para hacer algún pronunciamiento en defensa de los servidores públicos honestos. Son la mayoría y hace falta hacerles justicia, agradecerles por su servicio, y redimensionar el valor público de su trabajo.

Twitter: @SOYCarlosMota