Opinión

McCormick y el Capitolio fustigan el retraso de vuelos


 
Los daños del 'secuestro' o recorte del presupuesto por 85,400 millones de dólares este año fiscal alcanzaron al sector aeronáutico en Estados Unidos y tanto representantes de la industria, como el Capitolio, exigieron a la Casa Blanca frenar los permisos sin goce de sueldo para el personal de la Administración Federal de Aviación (FAA), a fin de evitar pérdidas potenciales millonarias.
 
Ayer se registraron nuevos retrasos de operaciones en las terminales de La Guardia (Nueva York) y Ronald Reagan (Washington), a consecuencia del escalonamiento obligado de los controladores aéreos y otros trabajadores por la falta de fondos, luego de que el lunes 1,200 vuelos en todo el país fueron afectados por el tijeretazo presupuestal en vigor desde marzo, sin contar 1,400 adicionales por "malas condiciones meteorológicas y otros factores", según informó la FAA, que encabeza Michael P. Huerta.
 
Ya que el Congreso no pudo ponerse de acuerdo en el financiamiento del gobierno federal, ni llegar a un arreglo con el Ejecutivo, cada uno de los 47,000 empleados de la FAA -incluyendo 15,000 controladores- tendrá que tomar al menos un día de licencia sin goce de sueldo cada 2 semanas para ahorrar 673 millones de dólares a la dependencia, que para el año fiscal 2013, a concluir en septiembre, obtuvo en total asignaciones por 16,000 millones.
 
El jueves, Huerta advirtió que hasta 6,700 vuelos diarios se demorarán, incluso por más de tres horas. Entre sus planes de austeridad, a partir del domingo empezó a disminuir en diez por ciento a los controladores de aeropuertos tan importantes a nivel regional e internacional como los de Atlanta, Chicago y Los Ángeles; también alista el cierre de las torres de control en 149 terminales pequeñas, que operan menos de 150,000 vuelos al año.
 
Cancelaciones
 
En reacción, el lunes Michael W. McCormick, director ejecutivo de la Asociación Global de Viajes de Negocios (GBTA), que representa a 5,700 integrantes con gastos anuales por 340,000 millones de dólares -de los que 270,000 millones se dedican a transporte aéreo-, envió una carta abierta a Huerta, manifestando que con retrasos programados de 210 minutos como máximo en las terminales de Hartsfield-Jackson (Atlanta) y O'Hare (Chicago), el calendario adelantado por la FAA "es una verdadera lista de golpes a la industria", que provocará conexiones perdidas y una ola de cancelaciones.
 
McCormick, quien ha internacionalizado con éxito a una asociación de perfil estadounidense tras asumir su mando en 2009, pidió a Huerta entrevistarse de inmediato para evaluar "todas las opciones disponibles" y mitigar el impacto de los furloughs con la temporada de verano encima, pero Aerolíneas por EU fue más lejos y el viernes anunció que demandará al gobierno federal para impedir la reestructuración, con apoyo del sindicato de pilotos. "Como está elaborado, el plan tiene potencial para causar máxima destrucción a los consumidores", enfatizó su titular, Nicholas Calio.
 
Los problemas no han pasado inadvertidos para los republicanos en el Congreso, que exigieron al presidente Barack Obama utilizar su autoridad para modificar los recortes. Eric Cantor, líder de la mayoría en la Cámara baja, afirmó a The Huffington Post que la Casa Blanca y Ray LaHood, secretario de Transporte, pueden recuperar fondos sin necesidad de afectar los vuelos. "El presupuesto de la FAA se duplicó en los últimos 15 años (71% de su gasto es para salarios), por lo que encontrar un 5% de ahorro en otras áreas es factible", expuso.
 
Ayer por la tarde, Jay Carney, vocero presidencial, aseguró que "estamos abiertos a una legislación para detener los permisos forzados", al tiempo que senadores republicanos y demócratas solicitaron suspender 30 días los descansos escalonados del personal, con objeto de negociar alguna medida. Por su lado, Huerta acudirá hoy a una audiencia en el Subcomité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes, donde los reclamos no se harán esperar.