La forma del plagio
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La forma del plagio

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La forma del plagio

14/02/2018
Actualización 13/02/2018 - 22:26

Las acusaciones que diversos productores han dirigido a Guillermo de Toro, por las coincidencias entre su película y otras producciones cinematográficas, actualizan la revisión del concepto de plagio autoral que ronda esta clase de señalamientos. La más intensa de las quejas provino de Jean-Pierre Jeunet, quien ha insistido en que “La Forma del Agua” imita una de las escenas clave de la película francesa “Delicatessen”.

Otros han también reseñado que el aclamado film de del Toro presenta coincidencias argumentativas y estéticas con el cortometraje “The space between us”, e incluso con la película “Let me hear you whisper”. Sin embargo, hasta la fecha no solo no existe una sola demanda ante corte o tribunal alguno, sino que los impugnadores no han expresado intención alguna de hacerlo.

Una primera aclaración del concepto de plagio pasa por reconocer su deteriorada connotación. La referencia que al término se otorga en la doctrina y la ley, alrededor del mundo, se refiere a aquellos casos en los que una persona se adjudica ilegalmente la autoría de una obra. Sin embargo, hoy la expresión “plagio” se emplea tanto para referirse al uso no autorizado de una obra, como a cualquier forma de piratería. De esa forma, el vocablo ha perdido precisión, para ser Indiscriminadamente utilizado para cualquier forma de copia que se acuse de ilegal o espuria, trátese de medicinas, calzado deportivo o esculturas.

La audacia con la que se hacen señalamientos de plagio desborda la línea exigible del respeto y la civilidad. Cualquiera, por la razón que sea, sale a la palestra con denuncias que, en el menor de los casos, perturban y restan brillo bajo la sombra de la sospecha. Queda entonces la idea de originalidad mezquinamente atada a la egocéntrica visión de cada crítico, yendo a contracorriente del reconocimiento generalizado a la aportación cultural que una obra de este calibre representa.

Para la ley, infringir el derecho de autor supone la reproducción total o parcial de una obra. Ese es el rasero con el que cualquier análisis tendría que ser formulado; lo demás, es la inquisición con disfraz de sapiencia. Imaginemos cuantas veces la imagen del “Rey León”, presentando a su vástago, ha sido objeto de representación cinematográfica. Si el parámetro fuese otro, no habría obra literaria o artística que pudiera librar el filtro de las influencias y la creatividad relacional. Cabe preguntar, ¿existe una producción autoral que pueda catalogarse como “totalmente original”? En materia musical, habrá que recordarlo, existe un sustrato de donde una persona puede reproducir algunas notas que formen una melodía que escuchó alguna vez, siguiendo de manera inconsciente el dictado de su memoria musical.

Esperemos que “La forma del agua” se adjudique el Oscar sin que los detractores logren el cometido. Sería una pena que un falso concepto de plagio alcance veracidad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.