Propuesta de cambio de un gabinete sombra independiente
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Propuesta de cambio de un gabinete sombra independiente

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Opinión

Propuesta de cambio de un gabinete sombra independiente

23/01/2018
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en la sombra
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El sábado pasado tuvo lugar la Asamblea anual del Centro Tepoztlán AC, foro de pensamiento estratégico nacional que tengo el privilegio de presidir, creado hace 38 años por Víctor Urquidi, entonces Presidente de esa gran institución académica que es el Colegio de México.

Al concluir el evento formal los asociados decidimos -ante la incertidumbre electoral, la crisis nacional, la caótica era Trump y la escasez de propuestas sustantivas sobre el rumbo futuro de México- crear efímeramente un “gabinete sombra” de intelectuales, exfuncionarios públicos experimentados y jóvenes inquietos, académicos y profesionistas, para explorar lúdicamente algunas propuestas de acción pública-privada- social dirigidas a sacar a México del atolladero y delinear los primeros pasos para construir un futuro deseable y posible de cambio virtuoso.

El Centro, que reúne a mexicanos de diversas instituciones, disciplinas, experiencias y convicciones personales, siempre con espíritu abierto a discutir temas críticos de la actualidad nacional y mundial, había escuchado los avances de nuestra propuesta de Visión estratégica de un desarrollo sostenible e incluyente de México 2018-30, formulada a partir de fines del 2016 -desde una perspectiva interdisciplinaria, global y de corto y largo plazo con el concurso esperado de 40 voces independientes, inconformes, nacionalistas y testigos del cambiante entorno internacional-.

Las reflexiones y propuestas que esperamos dar a conocer y discutir con la sociedad y los candidatos a partir de abril -se concentran en 4 grandes renglones claves: el político y de seguridad, el económico, el social y el internacional.

Al concluir la Asamblea, decidimos realizar un ejercicio creativo de integración de un pequeño gabinete en la sombra independiente (¿por qué no? con tanto candidato “independiente” a Presidente, Senador, Diputado, Gobernador y Presidente Municipal) y escuchar sus propuestas de gobierno.

Participaron académicos experimentados y jóvenes de la UNAM, El Colegio de México, FLACSO, el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM en Morelos, funcionarios públicos, exfuncionarios públicos de alto nivel, exembajadores y directivos de
organismos internacionales y, por supuesto, distinguidos consultores, profesionistas independientes y miembros de la sociedad civil organizada.

Todos coincidieron en la necesidad de un cambio urgente y profundo de rumbo con visión de largo plazo, a comenzarse a discutir a la brevedad posible, a programarse tras de las elecciones de julio y a ponerse en marcha a partir del 1º de diciembre habida cuenta de las frustrantes experiencias de los últimos 30 años.

Todos convinieron en que México necesita crecer más rápidamente, con mayor equidad, inclusión social, justicia y seguridad pública, a partir de una armoniosa relación entre estado, mercado y sociedad con un fuerte y virtuoso liderazgo gubernamental apoyado en un efectivo estado de derecho.

El Secretario de Gobernación en la sombra propuso impulsar un cambio político hacia un régimen parlamentario; una reforma a la Ley Orgánica de Secretarías de Estado; integrar un gabinete con un enfoque más desarrollista y dar atención prioritaria a los múltiples retos de la seguridad interior y la violencia.

El Secretario de Hacienda y Crédito Público en la sombra insistió en la necesidad de poner de cabeza la política económica: dar prioridad al crecimiento -sin descuidar la estabilidad-; impulsar la inversión en infraestructura, reduciendo el gasto corriente; fomentar una moderna política industrial y productiva; reorientar el sector financiero –orientado al consumo y excesivos márgenes de utilidades- hacia las necesidades productivas, impulsando la banca de desarrollo al modo asiático; y realizar una reforma fiscal para generar ingresos, distribuirlos mejor e impulsar el crecimiento.

A su vez el Secretario de Desarrollo Social en la sombra propuso darle a la política social una revisión profunda, quitándole su actual carácter residual y electorero; establecer políticas sociales a partir de las potencialidades productivas y de los recursos naturales, humanos, culturales y educativos de México; atender los retos de la pobreza e inequidad urbana y rural; racionalizar los múltiples programas federales y estatales de alivio de la pobreza que se duplican y traslapan.

Por su parte, el Canciller en la sombra, propuso volver a una política
exterior integral -a diferencia de la actual fundamentalmente económica internacional-; fortalecer la política frente a los EU, dejando atrás la subordinación; promover las relaciones con otras regiones y países afines; reforzar la política multilateral, llevando a foros globales temas que la política bilateral no está resolviendo, como la migración y el desarme; y reaccionar más ágilmente frente a situaciones rápidamente cambiantes -con políticas más resilientes.

La Secretaria de Medio Ambiente en la sombra solicitó recursos sustancialmente mayores a la SHCP para poder hacer efectivos sus compromisos; fortalecer el gabinete ambiental para que no privilegien otros objetivos sobre los ecológicos; en particular distinguir entre los recursos que se le asignan a SEMARNAT y a la Comisión Nacional del Agua. Subrayó la alta vulnerabilidad de México frente al cambio climático y la necesidad de que cada secretaría cuente con los recursos necesarios para actuar frente a los intereses fácticos.

El candidato a Secretario de Obras Públicas y Desarrollo Regional destacó la urgencia de recuperar la planeación territorial y un desarrollo regional más equilibrado; de emprender un vasto programa de inversión en infraestructura -que genera muchos empleos-, incluyendo el tema del desarrollo urbano; e impulsar ferrocarriles rápidos en una red nacional integrada.

La aspirante a Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural Integral propuso volver los ojos al campo con un enfoque integral rural, de producción nacional y seguridad alimentaria. Destacó las posibilidades de sustituir la gran importación de granos básicos (subsidiada por los EUA) con producción nacional e insistió en la necesidad de que el gobierno y la banca aumenten el financiamiento y la asistencia técnica a los pequeños productores y dejen de concentrar sus apoyos en los grandes productores y exportadores.

El entusiasmo del ejercicio fue tal, que hubo que conceder tiempo adicional a breves, pero muy interesantes intervenciones, de potenciales candidaturas a encabezar otras secretarías de estado como Salud y Cultura, y a organismos del gabinete ampliado: Instituto de la Mujer, Instituto de la Juventud, entre otros.

En mis años como funcionario público federal, internacional y ahora académico, nunca había visto tal interés genuino de jóvenes y adultos en hablar del cambio necesario para una mayor prosperidad compartida, de la insatisfacción con las actuales condiciones de gobierno; del hastío con la corrupción, la violencia, la ausencia de rendición de cuentas, la injusticia y la impunidad.

En el Centro Tepoztlán, así como en otras instancias académicas y de la sociedad civil, hay ideas en abundancia; aunque a veces faltan propuestas concretas de acción, con perspectivas realistas de mediano y largo plazo.

En cambio hay pocos líderes morales que prediquen con el ejemplo, escuchen a la sociedad, estén dispuestos a convencer y negociar, y cuenten con capacidad de gobernar de manera virtuosa; faltan también propuestas para impulsar burocracias eficaces, empresarios nacionalistas con capacidad de innovar y tomar riesgos; ciudadanos dispuestos a participar en el cambio que viene.

Espero que las visiones y programas en preparación por los partidos y los centros de pensamiento estratégico nacional -como el Centro Tepoztlán Víctor Urquidi o el Grupo Nuevo Curso de Desarrollo de la UNAM- puedan ser formulados y escuchados oportunamente por
los partidos políticos y los aspirantes a gobernarnos.

Revisando los Sentimientos de la Nación de Morelos en 1821, constato que la mayoría de ellos siguen vigentes y pendientes: independencia de potencias extranjeras; soberanía de la nación con un gobierno en tres poderes independientes: legislativo, ejecutivo y judicial; generación de empleos para nacionales; moderación de la opulencia y la pobreza, eliminación de las castas y privilegios… Me impacta constatar el rechazo de Morelos a ser nombrado generalísimo y en cambió en convertirse en Siervo de la Nación.

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.