Necesidad de repensar el CPTPP en el marco regional y global emergente
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Necesidad de repensar el CPTPP en el marco regional y global emergente

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Necesidad de repensar el CPTPP en el marco regional y global emergente

12/06/2018

Desde el anuncio de la salida de los EUA del TPP en enero de 2017 surgieron dos posiciones en México al respecto: una la de los que celebraron el fin de una iniciativa de los EUA, que había arrastrado a México para promover su interés geoestratégico frente a la China y el Asia emergente. La otra, la del gobierno mexicano y grupos empresariales grandes, fundamentalmente de capital extranjero, que lamentaron que años de negociaciones se vieran frustrados por el anti multilateralismo de Trump.

La situación evolucionó de manera sorpresiva desde entonces.

El gobierno de Trump, tras un año y medio de vida, ha continuado insistiendo que no le interesan las negociaciones económicas multilaterales, y que pretende resolver sus déficits comerciales y otros desbalances económicos con China (el más elevado por mucho), México, Corea del Sur, Alemania y Canadá por la vía bilateral.

Lo acaba de ratificar en la Cumbre del G-7 en Quebec con intolerante agresividad y absoluta falta de visión diplomática hacia los otros seis miembros y en particular hacia su anfitrión el PM de Canadá Justin Trudeau.

Las medidas arancelarias adoptadas recientemente por los EUA al acero y aluminio importado -argumentando razones de seguridad nacional- y las amenazas de aplicar un arancel de 25 por ciento a los vehículos automotores constituyen una muestra más de que persistirá en su estrategia.

En el ámbito de América del Norte, su política ha sido consistentemente hostil hacia Canadá y México. Frente al agresivo discurso tuitero de Trump, las negociaciones procedieron hasta hace poco por parte de Lighthizer y su equipo para “modernizar” el TLCAN, con mucha ambivalencia de su parte y afortunadamente firme respuesta del secretario Guajardo. Está claro hoy que el proceso se ha pospuesto hasta 2019 y que no se avizora un mejor acuerdo. Hay que evitar uno malo.

En cuanto al TPP, llegó la Cumbre de APEC en Vietnam y la declaración ministerial de los 11 países, afirmando su decisión de relanzar un acuerdo revisado sin los EUA que mantuviera los principios y términos básicos. La declaración del 11 de noviembre anunció que algunos acuerdos previos serían suspendidos y otros modificados .

Las cláusulas “suspendidas”, parecieron ser “zanahorias” para que los EUA revirtieran en un futuro su decisión. Hubo incluso declaraciones de los negociadores estadounidenses sobre la posibilidad de reconsiderar su membrecía. Trump tuiteó el 18 de marzo: “Si bien a Japón y a Corea del Sur les gustaría que volviéramos al TPP, no me gusta el acuerdo para EUA” (Corea del Sur, por cierto, nunca se adhirió, pues consideró que el impacto le sería negativo). Hoy no parece probable que EUA se reincorpore en un futuro previsible.

El TPP-11 fue firmado el 8 de marzo de este año, en Santiago de Chile, por los 11 países. Según lo expresado en esa ocasión abarca un mercado de 498 millones de personas que representan el 13 por ciento de la economía global, con un PIB per cápita promedio de 28 mil USD.

Como lo señalé en detalle en el Financiero se mantuvieron los ejes básicos negociados un año atrás, pero se suspendieron -no cancelaron- las disposiciones más polémicas e inconvenientes que los EUA y las grandes empresas trasnacionales habían impulsado persistentemente y había logrado imponer -a pesar de las resistencias de la mayoría de los otros miembros- en muy diversas áreas del comercio, las reglas de origen, las inversiones, la industria farmacéutica, la propiedad intelectual y la tecnología, y el régimen de controversias comerciales. El nuevo pacto considera también la protección del medio ambiente y abre las puertas a nuevos socios.

En lo que al interés de México atañe, se elaboraron cartas paralelas, buscando atender las demandas más apremiantes de los sectores textil, del vestido y del calzado ante las posibles prácticas de comercio desleal de Vietnam y Malasia. El 11 de abril se realizó un foro en el Senado al que acudieron representantes de las industrias textil, vestido, calzado, carne de res, conservas alimenticias y cítricos muy preocupadas por el impacto negativo del acuerdo, pero dicho evento quedó muy lejos de ser una consulta de la que se desprendieran compromisos de políticas públicas. Se dejó fuera la opinión de muchos mexicanos que pudimos haber contribuido al acuerdo, a partir de los estudios realizados para la Cámara de la Industria del Calzado y el Instituto Belisario Domínguez del Senado.

El Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífica, con sus cuatro acuerdos paralelos, fue sometido de inmediato al Senado, que lo aprobó a toda velocidad el 23 de abril. El presidente Peña Nieto firmó el decreto correspondiente al día siguiente, convirtiéndose México en el primer país en ratificarlo. Había prisa porque lo aprobara el gobierno actual.

Para que el tratado entre en vigor hace falta que cinco países más lo ratifiquen. Japón, Nueva Zelanda y Australia son los que están más avanzados. El subsecretario de Comercio Exterior de México, Juan Carlos Baker, estimó el viernes en el Congreso de la Unión Internacional de Abogados que es posible que en el primer trimestre de 2019 se reúnan las ratificaciones necesarias.

Mirando al futuro:

1º La relación comercial de México con Japón y Canadá no va a cambiar mucho en principio, dado que ya existen acuerdos de libre comercio de México con ambos países. Tampoco con Chile y Perú, con quienes tenemos acuerdos bilaterales y el Tratado del Pacífico. Sin embargo, Australia y Nueva Zelanda -y en particular Vietnam y Malasia- juegan un papel creciente como productores y exportadores de manufacturas y productos agropecuarios, con excelentes niveles de productividad y salarios competitivos.

2º Con los seis países del tratado que no contamos todavía con acuerdos comerciales, tenemos un déficit permanente que ha crecido mucho en los últimos 20 años. En 2017 nuestras exportaciones totales a esos países fueron de 3 mil 216 millones USD, mientras que nuestras importaciones fueron de 16 mil 41, con un saldo deficitario de 11 mil 396 millones USD. Los déficits más fuertes ocurrieron con Vietnam, 4 mil 324 millones, y Malasia, 7 mil 177 millones USD. Solo con Australia tuvimos superávit. La tendencia de estos déficits es al alza. Vietnam mantiene una de las tasas más elevadas de crecimiento exportador.

3º El problema reside en la insuficiente capacidad de producción e inversión nacional y en la baja competitividad de las empresas mexicanas, pero también en los importantes incentivos y subsidios que reciben las empresas asiáticas de sus respectivos gobiernos. En el caso de Vietnam en particular, hay muchas empresas de estado y empresas con elevada inversión china que les facilitan materias primas a precio subsidiado. Adicionalmente disponen de mano de obra capacitada con salarios todavía más bajos que los mexicanos.

4º Lo importante será que el próximo gobierno evalúe si resultará conveniente realizar algunas consultas y negociaciones adicionales. Habría que asegurar que ahora sí se adopten en paralelo las políticas y medidas de fomento productivo y tecnológico nacional que hagan posible aprovechar las oportunidades que se abrirían a través del CPTPP, y se negocien acuerdos pertinentes con China y otros países asiáticos para incorporarnos a la nueva dinámica comercial y tecnológica mundial.

5º En el entorno global emergente cabe preguntarse si el acuerdo puede convertirse en plataforma para incorporar a China, Corea del Sur y otros países asiáticos claves que han permanecido al margen, o si más bien, habría que explorar su reemplazo por una gradual transformación de APEC en una efectiva zona de integración regional, como lo plantea Eugenio Anguiano en el Informe México Prospero, Equitativo e Incluyente del Centro Tepoztlán Víctor Urquidi AC .

6º México debería iniciar una serie de acciones obligadas: a) la construcción de una nueva relación política y económica con China y con la India, b) la incorporación de México al Banco Asiático para el Desarrollo de la Infraestructura, c) la formulación de una política de inversión en infraestructura, integración, cooperación para el desarrollo, inversiones y comercio con Asia-Pacífico. d) La creación de una Subsecretaria de Relaciones con Asia en la SRE.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.