La frustración en el complejo camino de emprender
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La frustración en el complejo camino de emprender

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La frustración en el complejo camino de emprender

03/09/2018
Actualización 03/09/2018 - 13:49

Uno puede tener la mejor idea, pero no conseguir los recursos apropiados para implementarla.

Otro puede tener ciertos recursos, pero no encontrar la idea adecuada para invertirlos.

Uno más puede tener recursos e ideas, pero no gozar de las condiciones idóneas de mercado para que su proyecto pruebe rentabilidad.

De estas y muchas otras circunstancias está llena el mundo del emprendimiento. Y todas, más temprano que tarde, empiezan a provocar frustración. Esa muy particular sensación que resulta de una peculiar combinación de rabia, enojo, angustia y, sobre todo, decepción.

En su definición más simple, la frustración es la respuesta emocional que surge cuando se materializa (o por lo menos así se percibe) el fracaso de un deseo o una esperanza. Es una reacción natural al momento en que un individuo concientiza que no se va a cumplir su voluntad. Aquello que se ha propuesto, que quiere, que lo anhela y –en el mejor de los casos— por lo que ha luchado consistentemente.

Como en otros aspectos de la vida, en el emprendimiento la frustración se vuelve una emoción recurrente. Una especie de acompañante necia que va y viene.

Sí. Es frustrante que no se cierre una venta que se ha buscado con intensidad. Es bastante frustrante que un negocio no pueda abrir por un permiso retrasado. Es muy frustrante que un buen equipo se te desconfigure por incapacidad para retenerlo. Y es terriblemente frustrante ver pasar ingresos y egresos y advertir que al final no queda un peso en la caja para declarar utilidad.

El proceso de emprender requiere aprender rápido a procesar la frustración. No a desear que esta no aparezca. El emprendedor debe identificar cuando se está empezando a sentir frustrado y, con independencia de sus causas, procesarlo evitando descargar tales frustraciones con su equipo más cercano o, pero aún, con sus seres queridos.

La frustración es obstrucción, puede ser conflictiva, pero es estructuralmente psicológica y temporal. Y si se entiende como consustancial a cualquier esfuerzo complejo, continuado y que presiona los límites, se puede canalizar en positivo. Porque esa sensación incómoda alimenta la capacidad de resistencia y acaba templando el carácter.

En el mundo del emprendimiento siempre habrá quienes quieran y no puedan. Individuos que buscan y no encuentren. Sujetos que intenten y no logren. La vida y el quehacer no siempre nos permite encontrar la fórmula ideal para que una idea o su implementación, prueben éxito inmediato en un mercado.

Así que la próxima vez que conozca a un individuo investido de éxito en el complejo camino de emprender, no sólo se enfoque en los detalles de su idea, su modelo de negocios o sus habilidades de ejecución. Pregúntele cómo dominó esa compleja emoción llamada frustración.

Del 10 al 14 de septiembre próximos, el INADEM desarrollará en el Centro CitiBanamex una nueva edición de la Semana Nacional del Emprendedor.

Su programa es tan grande y variado, que es justo afirmar que tienen un poco de todo para todos. Para aquél que tiene la inquietud de aprender, pero no sabe cómo. Para aquél que ya está emprendiendo, pero todavía tiene mucho que definir para el éxito de su emprendimiento. Y para aquél que ya es un emprendedor con un negocio razonablemente funcional, pero debe acelerarlo y crecerlo.

Resalto y recomiendo las conferencias de Yossi Ghinsberg, el protagonista de la vida real de la película The Jungle; el malabarista profesional y autor del librazo Off Balance on Purpose, Dan Thurmon; la doctora en física por Stanford y magnífica explicadora del impacto del internet de las cosas en la vida y los negocios, Debbie Berebichez; y la futuróloga y VP de Future Hunters en Nueva York, Erica Orange. ¡No te las debes perder!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.