Hoteles.com y los recibos rascuaches que expide su sistema
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Hoteles.com y los recibos rascuaches que expide su sistema

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Hoteles.com y los recibos rascuaches que expide su sistema

26/02/2018
Actualización 26/02/2018 - 10:54

Si eres un viajero de negocios que te importa un pepino cómo acreditarle a tu empresa o al SAT los gastos efectuados en tus viajes, deja de leer esta reflexión.

Pero si acaso eres uno de esos viajeros que se esfuerza por recabar progresiva y disciplinadamente las facturas de cada rubro ejercido durante el viaje para cumplir con las más elementales obligaciones que la ley fiscal le impone a las empresas para autorizar su deducción, es un error garrafal hacerlo a través de hoteles.com.

Y es que si bien sus motores de búsqueda te pueden llegar a ofrecer tarifas menores que las propias páginas de internet de los hoteles ahí ofrecidos, la experiencia de ese diferencial de precio se convierte en sobrecosto posterior o en un dolor de cabeza cuando llega tu recibo y no encuentras ahí los datos más elementales para la integración de un reporte de gastos bien hecho.

En una experiencia reciente (No. de confirmación 145090933454-1), al reservar una estancia de dos noches en el Hotel Camino Real Polanco, el recibo rascuache que recibimos reflejó las siguientes omisiones e inconsistencias:

1) El documento electrónico tenía el logo de hoteles.com, pero en ningún lado del documento dice el nombre legal de la empresa que lo expide, ni su domicilio, ni su número de registro de pago de impuestos. Si se tiene la curiosidad de acceder a la sección Acerca de Nosotros, se puede encontrar que Hoteles.com LP es una empresa afiliada de Expidia Inc. y que su sede central (no su jurisdicción para pago de impuestos) está en Dallas, Texas.

2) Pero si pagaste con tu tarjeta corporativa para acreditar la fuente de pago como marca la ley y pretendes ver bien reflejado el cargo que contrataste, te equivocas. A Hoteles.com le parece normal que el cargo lo haga Expidia.mx. Además, independientemente de la inconsistencia entre a dónde fue el dinero y quién expidió el recibo, el tarjetahabiente debe resolver con sumas y restas que las fracciones cargadas a su tarjeta (dos para el caso en comento) coinciden con el total del recibo emitido.

3) Y si quiere el recibo expedido a la empresa que pagó el servicio, ¿qué cree? 'No se puede'. El sistema nomina el recibo en automático con el nombre del huésped. Ello no sería problema si el recibo fuera perfectamente claro en que es emitido por una entidad extranjera, pero habiendo sido el hospedaje en México y siendo el cargo aparentemente hecho por una entidad mexicana, quedan más dudas que certezas de si eso tiene repercusión fiscal o no.

4) Y si los tres puntos anteriores no fueran suficientes para hacer levantar la ceja a cualquier auditor, el recibo contiene una leyenda en la parte inferior que afirma “este no es un recibo de IVA”, pero hace un cargo de 19 por ciento clasificado como “Impuestos y Cargos” y en ningún lado especifica con claridad qué impuestos sí son, a qué gobierno se los pagará o qué monto de cargos está absorbiendo la empresa del viajero.

Un viaje de negocios no concluye cuando aterrizas o regresas del destino al que te llevó tu operación. Concluye cuando tu reporte es debidamente procesado y adecuadamente soportado con la documentación necesaria que respalde fiscalmente cada gasto.

En el caso de Hoteles.com ha sido un martirio ir clarificando las cosas en su propia página o en su número telefónico de reserva. Toda la eficiencia que muestran para ejecutar una reservación desaparece cuando se solicita una aclaración o un recibo mejor especificado.

Bien haría el Servicio de Administración Tributaria en clarificar las obligaciones mínimas de información fiscal que este tipo de intermediarios de reservaciones deben cumplir. El problema se replica en otras páginas filiales.

Pero entre que eso sucede, mejor harían los viajeros de negocios en evitarlas y abocarse a encontrar servicios con eficiencia y precios equivalentes, pero con mejor método y claridad para emitir las facturas o recibos que hoy tanto pide y fiscaliza la autoridad hacendaria mexicana.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.