Opinión

Mataperros

 
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Parque México.

Gil lo leyó en su periódico La Razón. Resulta que la mataperros no era una vecina de la Condesa sino que se acercaba protegida por las sombras al parque México y dejaba el letal veneno en jardineras aledañas. La verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Liópez y Morena), la Procuraduría del Distrito Federal reveló primero que la mataperros era una mujer de 75 años que vivía en la calle de Ozuluama y harta de las heces de los canes depositadas a la puerta de su casa, optó por iniciar la matazón de perros. Luego resultó que la mataperros de marras (ma-ma) no vivía en la Condesa sino cerca de Constituyentes y que se llama Ana María Guadalupe. La policía acudió a su domicilio, en la delegación Miguel Hidalgo, pero la mujer se hizo de humo. La autoridad no ha dado a conocer los datos de la sospechosa para evitar que los viudos, o como se llamen quienes han perdido a su perro, hagan justicia por mano propia.

Así las casas (sí, Grupo Higa) en el escenario de este caso hay dos mujeres mataperros, o una con edades distintas, unos policías que han llegado tarde a su cita con la sospechosa y un mujer que huye por la jungla de asfalto con albóndigas envenenadas en la bolsa. No se pierda el próximo capítulo de “La mataperros en fuga”.

La quesadilla sospechosa
El siguiente capítulo de esta historia ocurrió más rápido de lo que la lectora y el lector imaginan. La policía volvió a la casa de la mataperros en la avenida Constituyentes y cateó la casa habitación (así se dice) de Guadalupe Vela de 64 años de edad. Ella se declaró inocente: “No he hecho nada malo”, dijo enfática la supuesta mataperros: “Ahora resulta que son más importantes unos perros que todo lo demás”. La mujer, informa su periódico Reforma, ha sido señalada como la asesina por un malentendido que Gilga referirá enseguida.

Ella estaba empacándose unas buenas quesadillas, no se sabe si de papa o de chicharrón, cuando una mujer con un doberman se acercó y ella, la sospechosa de crimen canino, enojose pues el peligroso can olisqueaba sus piernas: “Hazlo para allá, quítame a tu perro de encima.

Por eso están matando perros en la Condesa, ustedes no entienden, a ver si no aparece muerto”. Esto fue suficiente, señala Guadalupe, sospechosa del crimen de 19 perros, para que la dueña del doberman pidiera auxilio a la Policía. Lupe dijo con una voz desgarrada por el miedo: “yo no soy la mataperros”.

Durante el cateo de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal en la morada de la sospechosa se hicieron hallazgos inesperados. Gamés no sabe mentir y lo leyó en su periódico Reforma: en esa casa se encontraron sobres amarillos con raticida y “dos memorias digitales con grabaciones de las calles aledañas al Parque México”. Como lo leen y lo oyen: aigoeei.

La semana que entra
Gil padeció ansiedad y decepción. La Suprema Corte de Justicia de la Nación procrastinó. Los ministros de la primera sala decidieron dejar en lista la resolución del proyecto del ministro Zaldívar ya que el ministro Cossío pidió tiempo para estudiar el documento porque estuvo de vacaciones. Esto huele mal, pensó Gilga, y no precisamente a un hornazo de mota.

Como sea, Gamés entendió: el proyecto propone declarar inconstitucionales cinco artículos de la Ley General de Salud que prohíben sembrar, cultivar, cosechar, preparar, poseer y transportar mariguana para el consumo personal y con fines lúdicos. En caso de que el proyecto sea aprobado, la Cofepris será obligada a otorgar un permiso a la asociación civil quejosa para que lleve a cabo actos que permitan el autoconsumo de mariguana con fines recreativos. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y farfulló: Ministro Cossío, ande, aliviánese.

Cué
El gobernador de Oaxaca dijo que está cansado “de las notas negativas, de tanta energía negativa, de guerra sucia”. El gobernador se refería a la acusación del artista Sergio Hernández de que Gabino Cué tiene una casa de siete millones de dólares en Oaxaca y a la nota de su periódico Reforma que ha mostrado las oficinas VIP en la Torre Omega de Polanco por las cuales paga unos 200 mil pesos al mes. Horribles noticias negativas, gobernador, qué espanto. Ya en serio: granujas.

La máxima de La Bruyére espetó dentro del ático de las frases célebres: “Una cualidad de la justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar es injusticia”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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