Opinión

Massa ya sueña con la Casa Rosada


 
 
Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias del domingo en Argentina se saldaron con una derrota estratégica para la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, cuyo Frente para la Victoria logró alrededor de 26 por ciento del voto total, la peor cosecha a escala nacional desde 2003, cuando asumió su extinto esposo, Néstor Kirchner, y abren la posibilidad de una candidatura a la Casa Rosada en 2015 para la derecha peronista con Sergio Tomás Massa.
 
 
Intendente (alcalde) del rico suburbio capitalino de Tigre, en la provincia de Buenos Aires, Massa superó con 35 por ciento de los votos al oficialista Martín Insaurralde (edil de Lomas de Zamora) en la pugna por la nominación a la Cámara de Diputados, que renovará 127 de sus 257 bancas en octubre --el Senado lo hará en 24 de 72-- en otra contienda clave para definir si la mandataria, de 60 años, tendrá la mayoría de dos tercios que necesita para cambiar la Constitución y buscar un tercer periodo.
 
 
Por lo pronto, esa posibilidad empieza a alejarse y los mercados celebraron el revés para la justicialista de izquierda. “Viendo hacia las elecciones intermedias, el apoyo a Massa crecerá con los opositores que se le sumen”, afirmó a Bloomberg el experto bonaerense Federico Thomsen.
 
Estrangulamiento
 
 
“Estudiando los resultados, encontramos que la gente respalda nuestra lucha contra la inflación, la inseguridad y los impuestos que están estrangulando a trabajadores y jubilados”, subrayó Massa el domingo por la noche ante sus seguidores, al tiempo que Fernández destacaba que su formación fue todavía la más votada en Argentina. “Siempre hemos trabajado duro y seguiremos haciéndolo”, enfatizó.
 
 
La pérdida de sufragios del kirchnerismo también fortaleció las aspiraciones presidenciales de Mauricio Macri, el alcalde ultraconservador de Buenos Aires que impulsó con su partido PRO el triunfo del rabino Sergio Bergman, que intentará llegar a la Cámara baja en un caso inédito.
 
 
Nacido en 1972, Massa arrancó su carrera política en la moderada Unión del Centro Democrático, pero en los años noventa se integró al peronismo. Néstor Kirchner le encargó reorganizar la seguridad social como uno de sus hombres de confianza, pero los cables diplomáticos estadounidenses divulgados por Wikileaks lo exhibieron más tarde calificando al exmandatario como 'perverso' y 'cobarde'. No obstante, Fernández de Kirchner lo designó jefe de Gabinete en 2008, hasta que sus diferencias le hicieron regresar al ayuntamiento de Tigre un año después, ya tachado como 'traidor'.