Opinión

'Masiosare', un extraño enemigo (el lobo)

 
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Banco Azteca

La banca en México alerta de lo que pudiera significar para el mundo y para México el ascenso al poder del populismo. Del "ahí viene el lobo" pasamos a reconocer la insuficiencia de la razón.

No creo que la amplia población que integra la base de la pirámide mexicana tenga claro lo que es el populismo y las consecuencias que acarreará a la economía del país de llegar al gobierno federal. Tampoco tiene claro qué es eso del liberalismo económico y sus bondades. No lo sabe porque no tiene sus beneficios en el bolsillo.

El Universo Pyme mexicano también tiene su base de pirámide. Lo representan 97.5 por ciento de las empresas formales en México (las micro empresas) y 100 por ciento de las informales.

El Sistema de Información Empresarial Mexicano estima en tres millones 952 mil 422 empresas el segmento de micro empresas y en 79 mil 367 el número de las empresas de dimensiones pequeñas. Realmente un segmento muy reducido de los emprendedores que las encabezan serían capaces de definir con precisión qué es el liberalismo y qué el populismo.

Lo que sí saben es que las cuentas 'no le salen' y que la mayor parte del tiempo tienen la impresión de que su negocio está más cerca de desaparecer que de consolidarse.

Esas empresas no acceden al financiamiento bancario. Las micro prácticamente no pintan en las estadísticas de crédito por muchas razones. Una de ellas es que no quieren tener relación de negocios con los bancos. Otra es que aspiran a tener dinero financiado en las manos pero no saben ni para qué lo quieren. Otra es la experiencia que señala que en el caso utópico de que accedieran al crédito, seguramente su situación se agravaría en lugar de mejorar.

Una más contundente es que jamás serán sujetas de crédito con la forma en que administran su negocio. No llevan control de nada: ni de las entradas ni de las salidas ni de las cuentas por cobrar. Las micro son un desastre en su organización (casi en su totalidad) y a esas empresas la banca, en México o en el mundo, no las puede financiar.

No ven mejora alguna en su negocio. ¿Por qué habrían de oponerse al cambio si los gobiernos que han vivido recién no le han significado beneficio tangible alguno?

Los datos de la 80 Convención Bancaria vertidos por la autoridad (CNBV) son contundentes. Nadie repara en ellos pero son abrumadores. De cuatro millones de empresas formales, 355 mil sostienen tratos de financiamiento con una institución bancaria. Ocho mil grupos empresariales concentran poco más de 50 por ciento de la derrama crediticia comercial.

Esto significa, números gruesos, que sólo 8.8 por ciento del complejo empresarial mexicano tiene un financiamiento en curso de la banca comercial y que 2.25 por ciento de ellas concentra poco más de la mitad del financiamiento concedido al sector. Si vamos más allá, extendiendo la liga, conocemos que sólo 0.2 por ciento de las empresas formales del país concentran poco más de 50 por ciento del financiamiento de la banca comercial mexicana.

Mucho que trabajar, muchísimo.

Pero me parece improcedente ahora alarmarlos de que "ahí viene el lobo". Por más que la razón indique claramente los riesgos del populismo, quienes van a votarlo no entienden razones de impugnación porque en su bolsillo no tienen elementos que les arraiguen en la defensa del liberalismo. Y se la van a jugar, ¿por qué no? Dice la canción que canta maravillosamente Eugenia León en Tú qué te cuidas: ¿Tú que te cuidas si nada tienes?... Si esto se acaba, tú qué te pierdes?

Correo: etj@universopyme.com.mx

Twitter: @ETORREBLANCAJ

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