Opinión

Más y más efectivo

1
 

 

Billetes

Niall Ferguson en su libro The ascent of money: A financial history of the world (Penguin Press, 2007) cuenta la historia de la humanidad a través de la evolución de las finanzas, desde sus orígenes en Mesopotamia hasta la historia reciente. Nos dice que “el ascenso del dinero ha sido fundamental para el ascenso del hombre”.

Cada uno de los activos que sean usados como dinero a lo largo de la historia tienen ventajas y desventajas. El efectivo tiene una enorme ventaja. Todos, o prácticamente todos, lo aceptan. Los otros medios de pago –tarjetas de crédito, de débito, transferencias y demás– nos permiten posponer pagos, nos dan cierta seguridad al no tener que cargar los billetes y monedas y nos permiten hacer transacciones a distancia.

Para los gobiernos, la ventaja de usar medios alternativos al efectivo como forma de pago es que se puede “seguir” al dinero. Las huellas de auditoría que van dejando las transacciones permiten a las autoridades rastrear desde el origen de los recursos hasta el destino que se les da. Permiten detectar y combatir la informalidad y la ilegalidad.

De acuerdo al Inegi, alrededor de una cuarta parte de la producción nacional viene del sector informal. Lleva siendo así muchos años. Con la informalidad se evaden impuestos, se usan recursos públicos y, sobre todo, se limita la productividad. Si queremos crecer, sería lógico que quisiéramos minimizarla.

La semana pasada Banco de México presentó su primer informe trimestral del año. El incremento de la base monetaria -básicamente los billetes y monedas en circulación- en 2014 fue sustancial, creció 18 por ciento. La actividad económica creció 2.1 por ciento y la inflación fue de 4.08 por ciento. Es decir, la expansión de la base monetaria se debe a causas ajenas a la actividad económica, a la inflación y a las tasas de interés.

Banco de México ha sido tradicionalmente muy preciso al estimar los montos de retiros en los cajeros automáticos, la facturación de las tarjetas de crédito y el monto promedio de los cheques. 2014 fue distinto: aumentaron más de lo esperado los retiros en los cajeros, disminuyó la facturación de las tarjetas de crédito y el monto promedio de los cheques. La economía se movió hacia el efectivo. Era algo que se esperaba. La reforma fiscal del año pasado cambió los incentivos. Si ya no se pueden deducir ciertas cosas, ¿para qué pedir factura? Si cuando pagas con tarjeta de crédito sientes que te observan, tal vez prefieras no usarla y mejor pagar con efectivo.

Es interesante el fenómeno en las ciudades fronterizas. La homologación del IVA en la frontera generó los incentivos para preferir el efectivo y así poder evadir el impuesto correspondiente. Y así fue, con la información de Banxico se observa claramente una mayor demanda de efectivo en ciudades como Saltillo, Nogales, Matamoros y Tijuana.

Este es un año electoral. 2014 fue un año atípico de crecimiento en la base monetaria. Lo usual es que incrementos como el que se dio en 2014 existan en años electorales. Usando información desde 1985, se observa cómo, durante los seis meses previos a las elecciones, hay incrementos importantes en la cantidad de billetes y monedas. Por ejemplo, de enero a abril de 2015, hay 20 por ciento más dinero del que había en los mismos meses de 2014, año de por si inusual.

Hablamos mucho de informalidad. El programa “Crezcamos juntos” tiene el objetivo de combatirla. Hablamos mucho de transparencia, de rendición de cuentas. Tenemos órganos enteros para intentar procurarlas. Sin embargo, implementamos políticas desarticuladas. No podemos crear programas para combatir la informalidad, mientras tenemos una regulación fiscal que la fomenta. La política fiscal tiene que estar alineada con el combate a la informalidad. No podemos hablar de transparencia en los recursos electorales si no podemos seguir la ruta del dinero. Tenemos que tener claro el objetivo y ser coherentes con lo que hacemos para lograrlo. No podemos perder de vista que todo está en los incentivos.

La autora es profesora de economía en el ITAM e investigadora de la Escuela de Negocios en Harvard.

Twitter: @ValeriaMoy

También te puede interesar:
Lo que va bien
Productividad y crecimiento
TPP: México no es una isla