Opinión

Más marchas, más política

 
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Marcha contra Donald Trump en México. (Edgar López)

Ayer fui a la marcha. Fui por varias razones. Una, porque la calle es de todos, y por abuso de unos y apatía de otros, pareciera que pertenece a un sector de la izquierda radical. Los de derecha también marchamos. Otra, porque la política tiene lugar también en las calles, cuando se le secuestra y se queda en los salones y palacios, sobrevienen las peores desgracias. Otra razón es expresar mi repudio a Trump y al trato que da a nuestro país, pero también fui a expresar mi repudio a Peña por su pasividad, por su indolencia y por tenernos en un bache en todos los temas posibles. Y otra razón fue para no dejarles la marcha a quien se la quisiera apropiar, desde los organizadores y sus voceros –cursis y que todo enredaban– hasta el propio gobierno, que estaba encantado con la idea de que se expresara solamente un antitrumpismo.

Para los que fuimos, la marcha fue un lugar y un momento de solidaridad entre todos. Estar ahí, acompañado de muchísima gente que vio también alguna de las razones arriba mencionadas, u otras para recorrer la calle de manera pacífica y alegre. Yo lo que vi es que cada quien dijo lo que quiso, llevaba la pancarta con el letrero que deseaba. No había uniformidad. Nada de lo que decían los críticos sucedió. Cada quien gritó lo que se le antojó. Las marchas son eso –por lo general–, una suerte de evento festivo, para divertirse y expresarse libremente. Fui con uno de mis hijos y la pasamos muy bien. Llevamos un par de pancartas, una que decía Pinche Trump y otra que decía Pinche Peña. Debo decir también que la de Peña fue más exitosa. Esto para quienes decían que no había nada contra el presidente mexicano. Es indudable que nuestro presidente despierta mucho coraje.

Vi a la gente contenta, alegre. Lo mismo unos echaban goyas que otros brincaban. Un tipo llevaba amarrada a la espalda una hoja escrita con lo siguiente: “Aprovechando el viaje, chingas a tu madre Marine Le Pen”, con una banderita francesa. Es de las mejores que vi. O la manta que decía que Peña y Trump eran presidentes fake. Había a la salida y en el Ángel provocadores, no se les puede decir de otra forma. Pero nada que impidiera marchar a gusto. Algunos de los que se sentían organizadores, muy bien vestiditos de blanco, me dijeron que lo de Peña no procedía. Hice lo que se hace cuando te topas con un estúpido: los mandé al carajo y no pasó nada.

Creo que hay buenas lecciones: que la política es muy importante y que es esencialmente de los ciudadanos. Hay que politizar todo y a todos. La de ayer fue una marcha política en toda la extensión de la palabra. Los intentos de control en este tipo de cosas son un fracaso. Hay que dejar que la política fluya en las calles, que la gente hable de ella todo el tiempo, que el debate se haga presente en todos lados es la manera de estar sobre nuestros gobernantes.

Creo que debimos de haber sido muchos más. Pero la solidaridad es un ejercicio difícil de extender. Considero que lo que hizo la señora Wallace es deplorable y que no le hayan permitido subir al Ángel es el resultado lógico del flaco servicio que le quiso hacer al gobierno. Y por el otro lado, tratar de 'despolitizarla' fue un error. Debió ser abierta a todos. Pero fue un gran esfuerzo. Felicidades a todos los que fueron.

Más marchas, más política.

Twitter: @JuanIZavala

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