Opinión

Más debates, menos 'spots'

 
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Uno de los cambios urgentes que se tienen que dar con miras a la elección presidencial del próximo año es el de privilegiar los debates sobre las pautas de publicidad que tendrán a su disposición los candidatos, ya que si bien es cierto que por esta vía llegan al electorado las principales propuestas, también es una realidad que hay un momento en que la saturación es tal que la ciudadanía prefiere apagar la radio o el televisor.

Estamos a 22 días de que inicie el periodo de precampañas y, aunque corto, hay buen tiempo para revisar la legislación electoral, responsabilidad que en principio recae en el consejo general de Instituto Nacional Electoral (INE) para, entre otros temas, establecer las reglas y los formatos de los debates. Sin embargo, la sociedad y los institutos políticos deben manifestar su opinión y ser considerados para que la confrontación de las ideas y propuestas se privilegien sobre la saturación del espectro radiofónico.

Además, el formato debe cambiar totalmente al quitar las reglas que obligan al debate acartonado y rígido, donde la libertad de expresión sea acotada sólo por el respeto y un moderador que, por cierto, se debe constreñir a cumplir esta función y no llevar agua a su molino.

El presidente de la Comisión de Régimen, Reglamentos y Prácticas Parlamentarias de la Cámara de Diputados, Jorge Triana Tena (PAN), se manifestó por legislar en materia de debates electorales, a fin de hacerlos un ejercicio con formatos más ágiles y en donde fluyan las ideas, así como evitar que se acartonen.

Al participar en el foro internacional Nos Toca el Debate, señaló que se debe adecuar un nuevo formato en la confrontación de ideas y propuestas de cara a las próximas elecciones presidenciales, en las cuales se esperan de cuatro a cinco candidatos.

“En misceláneas y reformas electorales no se ha tocado el tema de los debates o confrontaciones de ideas, ni de cómo darles forma para que sean más ágiles y flexibles”, sostuvo, y agregó: “Hay mucha resistencia y una visión conservadora sobre la confrontación de ideas”.

Durante el foro, al que asistieron alumnos de distintas universidades del país, Triana Tena advirtió de que la clase política está desprestigiada, independientemente del partido, a tal grado que si siguen estas reglas para debatir, estos serán pobres de ideas, audiencia e interés, lo que abonará a la apatía de la sociedad mexicana y, de forma irremediable, al abstencionismo.

Planteó la posibilidad de impulsar debates temáticos en asuntos de interés general, como el de la legalización de drogas, en el cual podrían y deberían participar expertos en la materia.

En el evento, estudiantes de la UNAM, IPN, UAM, ITAM y Tec de Monterrey, entre otras instituciones de estudios superiores, expresaron la necesidad de poner a consideración del sector social las decisiones sobre la forma de atender o combatir problemas como el narcotráfico, crimen organizado, legalización de las drogas y otros etcéteras.

Destacaron el papel de los medios de comunicación en las elecciones, especialmente en las presidenciales, pues, coincidieron, la información vertida sobre los candidatos influye en la decisión de las personas.

La democracia mexicana debe consolidarse en el proceso electoral que se avecina, y por ello debe cambiar necesariamente el formato de los debates y hacerlos que sean la piedra angular de las todas las campañas en todos los niveles, no sólo la presidencial. Si se logra que todos los candidatos que van a participar por los tres mil 400 cargos de representación popular participen en debates abiertos, libres y con la participación de la ciudadanía, se tendrá mayor garantía que quien resulte triunfador en las elecciones será un buen gobernante o un buen legislador.

Aunado a lo anterior, se debe pugnar porque los spots se limiten en su difusión y se enriquezcan sus contenidos con propuestas viables y serias, y no sean utilizados para desprestigiar a los adversarios políticos.

En fin, en materia electoral hay mucho que reglamentar, revisar y actualizar, porque una cosa es cierta: la actual legislación es letra muerta.

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