Opinión

¿Más de 40 y con problemas de empleo?

En este mismo espacio comentaba sobre cómo los jóvenes vencerán la adversidad y en twitter me cuestionaron sobre la realidad de los mayores de 40 años que también sufren las consecuencias del bajo dinamismo económico: “están siendo despedidos para contratar a jóvenes por una fracción del sueldo del puesto”, “hay familia que mantener”, concluye.

Mientras que el crecimiento de la producción nacional sea insuficiente para absorber a quienes se incorporan al mercado laboral, el desempleo y los salarios bajos afectan a todos los estratos y edades. Sin embargo, quienes cuentan con más de 40 años enfrentan retos especiales.

Las empresas no ofrecen empleo ni pagan sueldos altos por justicia social, sino en función de productividad. Podremos estar en desacuerdo con ello, pero es una realidad del sistema.

1.- El mercado manda. Independiente a cuánto se ganaba y la posición que se tenía, la oferta y demanda laboral son las que determina los salarios y la ocupación.

Debemos ser fríos en ese sentido y sondear el mercado para emplearse lo antes posible, sea cual sea la edad o la experiencia. Al final de cuentas es mucho más fácil buscar trabajo con trabajo. El riesgo es querer una posición que nunca estará disponible y perder el patrimonio con el gasto cotidiano.

2.- Conocimiento. Hay quienes menosprecian a los jóvenes por la inexperiencia; empero, hay actividades en donde las empresas valoran poco la diferencia entre cinco o 20 años de práctica.

Por eso, es imprescindible seguir obteniendo conocimiento, independientemente de la edad, porque de otra manera llegará alguien dispuesto a percibir la mitad del ingreso haciendo lo mismo. Un cambio de paradigma es que ahora hay “jóvenes viejos” y “viejos jóvenes”. Si bien la edad cronológica es importante, la preparación genera posibilidades.

3.- Creatividad. Bajo esta misma premisa de desarrollo personal es imprescindible “reinventarse” ante los nuevos requerimientos de los sistemas productivos y administrativos.

“Pensar fuera de la caja” genera oportunidades. En ocasiones se está empecinado en hacer exactamente lo mismo que en el puesto anterior y es fundamental poseer una visión amplia, sin ataduras.

4.- Emprendimiento. Si bien el iniciar un negocio o buscar independizarse es válido para jóvenes y viejos, el arrojo debe ser sopesado por las mayores responsabilidades familiares. Es conveniente medir el riesgo patrimonial, para evitar una crisis financiera.

Las recetas mágicas e infalibles no existen y reflexionar es un buen avance para encontrar nuevas alternativas.

Twitter: @finanzasparami