Opinión

Más comentarios sobre la reforma energética

10 febrero 2014 4:47 Última actualización 20 agosto 2013 5:36

 
Benito Solís Mendoza
 
 

Tal y como se esperaba, la propuesta de reforma energética que presentó el presidente Peña Nieto la semana pasada ha sido el inicio de una gran cantidad de comentarios y presiones en ambos sentidos, es decir tanto de apoyo a la misma, como de crítica y oposición. Mientras que en los distintos mercados financieros y globales se le consideró como insuficiente y por debajo de las expectativas que se habían ido creando en los pasados meses (lo cual se está reflejando en el tipo de cambio y en la bolsa de valores), en otros sectores se le considera como un ataque a la soberanía nacional y una violación a la Constitución por proponer su modificación (sin mencionar que lleva ya cientos de cambios desde su promulgación original en 1917).Por un lado, aquellos que pensaban que se podía hacer una profunda transformación del sector energético, para que fuera parecida a la que predomina en países europeos o en Estados Unidos, muestran una gran ignorancia de idiosincrasia del mexicano, que considera este un tema altamente sensible. Es como pedirle al gobierno norteamericano o suizo que prohíban a sus ciudadanos el tener un arma de fuego en su casa, ya que esto es una decisión basada en sus experiencias de varios lustros. Por lo mismo, los cambios en el sector energético en México deben de hacerse muy meditados y cuidadosos, ya que cualquier equivocación impedirá seguir adelante en lo que se debe de hacer para evitar una crisis futura. El mandar señales de que a podrían propiciar monopolios privados en este sector, de que se piensa permitir que amigos tendrán ventajas en este mercado o de que habría poco control del gobierno en las empresas que participaran en el mismo sería muy grave. Por eso mismo serán muy importantes las leyes secundarias que se deberán de presentar pronto. Sin embargo, sin importar que cambios se aprueben, su impacto positivo tardará varios años en manifestarse en el país.
 
 
Por otro lado, aquellos que piden que no se haga nada y que todo siga igual es absurdo y muestran una ignorancia de los profundos cambios que han ocurrido en el mercado mundial del petróleo, el gas y en general de la energía. Las señales son cada día más claras de que estos cambios nos están afectando y será creciente su impacto en el mediano plazo, ya que los ingresos que obtendrá el sector público por el concepto de la renta petrolera seguirá disminuyendo, lo que afectará al gobierno federal, a los estatales y municipales, a los ciudadanos y en general a todo el país. El no hacer nada tendrá un alto costo para nuestro país.
 
 

Esto se debe a que los Estados Unidos y Canadá siguen aumentando su producción de energéticos, por lo que nuestro vecino país del norte requerirá cada vez menos de nuestras exportaciones petroleras. Mientras que los Estados Unidos producían siete millones de barriles de petróleo diarias en el 2006, hoy su producción interna ya es de 10.7 millones de barriles diarios.
 
 

Para efectos de comparación vemos que México solo produce 2.5 millones de barriles diarios en la actualidad y continúa disminuyendo. La situación no ha producido una crisis grave en el país porque el precio del energético se ha mantenido elevado en los mercados internacionales, por la situación política incierta en el Medio Oriente y por el hasta hace poco elevado crecimiento económico en Asia. Estos mayores precios han compensado la caída en el volumen de las exportaciones, sin embargo, esta situación no se mantendrá mucho tiempo, como lo demuestra el precio del gas, que ya tiene disminuciones importantes en varios mercados internacionales.
 
 

Si la política energética de México no cambia rápidamente y se pueden incrementar los ingresos públicos, el gobierno deberá de adaptarse a una importante caída en sus ingresos en los próximos años, lo que se reflejaría en bajar todos sus gastos. Algunos pretenden que esto se puede corregir en su totalidad con un aumento en las tasas de los impuestos que pagan las empresas y las personas, lo cual es poco realista ya que solo incrementaría la evasión y la economía informal.
 
 
México va a cambiar de manera ordenada o de manera caótica y es responsabilidad del gobierno y de los ciudadanos de que lo hagamos de la mejor manera posible. Si no se corrige la falta de ingresos fiscales y la caída en los ingresos por concepto de renta petrolera, muchas de los beneficios que damos hoy por seguros se reducirán en el futuro.
 
 
Economista.