Opinión

¿Más burocracia para combatir corrupción?

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Virgilio Andrade, nuevo titular de la SFP. (SFP)

Los proyectos de leyes para combatir la corrupción y crear un “Zar anticorrupción” puede convertirse en un teatro mediático que solo busque contrarrestar el creciente enojó de los ciudadanos ante el descarado enriquecimiento de funcionarios y contratistas de empresas estatales, líderes sindicales, gobernadores y alcaldes, quienes en su mayoría no son llamados a rendir cuentas ni castigados por sus actos corruptos.

El Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), que empezó a funcionar con los gobiernos panistas, sacó a la luz pública excesos e irregularidades, pero faltaron leyes para aclarar de oficio esos ilícitos y castigar a los responsables. Algo parecido sucede con la Auditoria Superior de la Federación (ASF), que ha dado a conocer faltantes millonarios en los Estados, pero entrega los resultados de sus auditorías a las mismas autoridades que las cometieron, violando en principio jurídico de que no se debe ser juez y parte, el mismo que se contravino al encomendar el Presidente a un subordinado investigar un conflicto de intereses que le imputan.

El camino para reducir la corrupción no es crear entre “bombos y platillos” un nuevo organismo que presida un “Zar anticorrupción” en nuevas instalaciones y con más burócratas, sino fusionar la Secretaria de la Función Pública con la Auditoria Superior de la Federación. Y darle a este organismo, que ya es autónomo, competencia y autoridad para auditar participaciones estatales y presuntos actos de corrupción en todos los poderes y niveles de gobierno. Así como el de consignar ante tribunales federales, donde funja como fiscal, a los presuntos corruptos.

Las principales fuentes y estrategias de corrupción están identificadas, las enumero y analizo en el libro Los ricos del gobierno, pero falta darle sustento y competencia a una autoridad independiente sobre los tres poderes y los tres niveles de gobierno, para que combata la corrupción de principio a fin. Lo que se puede lograr con la fusión de la SFP y la ASF, sin necesidad de gastar un peso más, al contrario, ahorrando al fusionarlos.

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