Opinión

Más allá del 2.5

 
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2.5 por ciento es lo que ha crecido la economía mexicana en promedio anual por los últimos 20 años. Coincide con el crecimiento de la producción del año pasado. Desde luego, en esos 20 años el crecimiento no ha sido homogéneo, han habido picos tan altos alcanzando un 7.2 por ciento en 1997 y caídas profundas como la de 1995 con una reducción de 5.8 por ciento en la producción.

México es una economía emergente, compartimos este club con más de 100 miembros y la teoría económica indicaría que dada esta circunstancia podríamos crecer a tasas mayores. Los políticos parecen creerlo también, por lo menos durante los periodos electorales. Una típica promesa de campaña, del partido político de su preferencia, es crecer al seis o incluso al siete por ciento. Todos coinciden en que esa meta no es solo aspiracional, sino que es verdaderamente factible.

Hacen cálculos de cuántos empleos tienen que generar –no se aclara nunca el cómo– y de la lista de reformas y mejoras que van a realizar para crecer a una tasa mayor.

Deberíamos de crecer a una tasa mayor. Pero algo pasa. Una vez que esos candidatos son electos, rara vez se alcanzan esas tasas. Siempre hay explicaciones: entorno global adverso, recesión en Estados Unidos, desaceleración en China, volatilidad. No tengo la menor duda de que todos esos factores contribuyen a frenar un posible crecimiento, pero algo debe de estar pasando en las entrañas del país que nos impide entrar en una dinámica de un crecimiento mayor y ocasiona que desde hace 20 años crezcamos a tasas mediocres.

El adjetivo de mediocre puede ser cuestionado. Habrá voces que digan que nos está yendo muy bien, que volteemos a ver a Venezuela o a Brasil. El año pasado fue complicado y el inicio de este no fue sencillo.

Pero va más allá. El cuestionamiento debería centrarse en lo que podemos crecer. ¿Podemos crecer más?

La respuesta está en el PIB potencial. Este concepto se refiere a lo máxima producción que puede alcanzar un país con el trabajo, el capital y la tecnología que tiene. La diferencia entre ese máximo teórico y el PIB observado, es la brecha del producto. A partir de esa idea de PIB potencial, está la tasa de crecimiento del PIB potencial, ¿a cuánto podríamos crecer?

En México, la Secretaría de Hacienda estima el PIB potencial para determinar la meta anual de balance público que se contempla en los Criterios Generales de Política Económica. En los criterios correspondientes a 2016 se señala que el crecimiento del PIB potencial es 2.8 por ciento. Banco de México hace sus propias estimaciones de PIB potencial y de brecha del producto. Usando esta información, México está produciendo por debajo de su potencial, pero no demasiado lejos.

Es decir, estamos cerca de crecer a lo máximo que podemos crecer. No tengo la menor duda, como lo demuestran los datos de pobreza y de crecimiento del ingreso, que crecer en promedio al 2.5 por ciento no es suficiente.

Hay que cambiar el PIB potencial. Si lo que se busca es crecer de forma sostenida a tasas mayores, hay que cambiar los factores que tienen topado nuestra capacidad de producción, es decir, el trabajo, el capital y la tecnología. Ahí es donde hay que invertir para poder aspirar a más. El gasto corriente no cambia la capacidad productiva del país. El gasto público tendría que estar enfocado a ampliar el potencial de crecimiento; tendría que dirigirse a infraestructura, a incrementar el acceso a redes eléctricas y telefónicas confiables, a impartir educación de calidad, a preparar capital humano capaz de adoptar nuevas tecnologías.

El Foro Económico Mundial sitúa a México en el lugar 59 de 140 en el tema de infraestructura. La falta de una infraestructura adecuada es la séptima causa que se menciona como obstáculo para hacer negocios en México. Hoy en día vemos carreteras rebasadas y en malas condiciones, aeropuertos saturados, nula planeación urbana. Hablar de infraestructura es hablar de cosas tangibles.

Aunque falten dos años para las campañas electorales, ya se sienten en el ambiente. Estoy segura que llegarán las promesas de crecer al 6 por ciento. Espero que no se queden en promesas, sino que se presenten propuestas que permitan alcanzarlo.

La autora es profesora de Economía en el ITAM e investigadora de la Escuela de Negocios en Harvard.

Twitter:@ValeriaMoy

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