Opinión

Más allá del mexican moment


 
 
El secretario de Hacienda parece tener muy clara la real medida del éxito de la política económica.
 
Más papistas que el papa. Así parecen las posiciones de algunos empresarios e inversionistas respecto de las perspectivas de la economía mexicana.
 
El viernes pasado, EL FINANCIERO entrevistó, en el marco de la 76 Convención Bancaria, al secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y lo consultó respecto al significado de lo que se ha dado en llamar the mexican moment; es decir, la gran cantidad de reconocimientos que han aparecido en medios internacionales respecto al desempeño y potencial de la economía con la administración del presidente Enrique Peña Nieto.
 
Videgaray señaló que, desde luego, no disgusta este conjunto de opiniones favorables respecto de las perspectivas del país, pero precisó que ellas están lejos de ser la medida del éxito de la política económica.
 
La validación del buen desempeño tiene que ser el incremento de los niveles de ingreso y de vida de la población, indicó el titular de Hacienda.
 
Si, más allá de los discursos, ésa es la visión efectiva que existe en la administración, enhorabuena, porque se estarán evitando los sobregiros de la confianza, que caracterizaron a la última administración mexicana que recibió el mismo tipo de reconocimientos, la de Carlos Salinas de Gortari, la que también tuvo su mexican moment.
 
Si el incremento de los niveles de vida de la gente es la vara de medida del éxito de la política económica, la actual administración sabe que casi todo está por hacer.
 
Uno de los pocos indicadores que miden el nivel de vida y que se actualizan con frecuencia es el índice del Coneval, que calcula la tendencia de la pobreza laboral.
 
De acuerdo con la última medición, correspondiente al cuarto trimestre de 2012, hubo un crecimiento anual de la pobreza de 3.4%.
 
Pero, lo peor del caso, es que hay un fuerte incremento, de 26.8%, respecto del cierre de 2007, antes de que la economía entrara en crisis, contagiada por la turbulencia mundial.
 
En el caso de las zonas urbanas, el resultado es peor, pues el alza de la pobreza es de 35.3%.
 
Aunque todavía no tenemos los resultados del primer trimestre de 2013, podemos adelantar que van a ser malos, en virtud del incremento de los precios de los alimentos.
 
La inflación, a la primera quincena de abril, fue de 4.7% a tasa anual, pero en el caso de los alimentos llegó a 9.7% y para las frutas y hortalizas -muy importantes en el consumo de las personas de menores ingresos-, el alza fue de 23% a tasa anual.
 
Luis Videgaray, en la conversación que tuvimos el viernes, reconoció que el gobierno estaba consciente de la desaceleración de la economía en los primeros meses de este año, y del efecto que ello tendría en el conjunto de variables económicas.
 
Sería absurdo pretender que en unos cuantos meses hubiera ya resultados de la política aplicada por la actual administración.
 
Los efectos de las reformas y del conjunto de la política social van a tardar probablemente varios años.
 
De hecho, en sentido estricto, cambios como en la educación se notarán hasta dentro de una década o quizás más.
 
Si realmente este gobierno va a ser uno que establezca un parteaguas en la historia del país, va a requerir la visión de Estado para buscar la mejoría de los niveles de la población -como expresó el secretario de Hacienda-, independientemente de los tiempos políticos y los ciclos sexenales.
 
El gran desafío que tendrá el gobierno es resistir la presión de las fuerzas políticas que lo llevaron al poder -el aparato priista- para que haya políticas que den resultados en el corto plazo, y se convierta el mexican moment en el "PRI moment".
 
Ojalá que haya la sabiduría para evitar que la visión partidista se imponga a la visión de Estado.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx
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