La larga marcha de la izquierda mexicana
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La larga marcha de la izquierda mexicana

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La larga marcha de la izquierda mexicana

06/08/2018
Actualización 07/08/2018 - 10:28

Hay muchas maneras de analizar la victoria del 1 de julio. Una de ellas es verla como resultado de la acumulación histórica de la batallas de la izquierda mexicana.

En su obra Izquierda y Derecha, Norberto Bobbio afirma que la izquierda es la fuerza que lucha por la igualdad.

Por su parte, Carlos Tello, en su libro “La desigualdad en México” señala que la lucha por la igualdad supone una tensión política. Y pone como ejemplo la etapa del cardenismo.

El del Lázaro Cárdenas fue un gobierno que expresó los postulados de la izquierda: salario, educación, reparto agrario, protección de los recursos naturales y asilo a los perseguidos políticos de otros países.

Cárdenas representa el ala izquierda del PNR-PRM, el partido de la Revolución hecha gobierno, que lo mismo albergaba a corrientes de izquierda como de centro o de derecha.

Sin embargo, los gobiernos posteriores al cardenismo se fueron haciendo cada vez más a la derecha.

Por la fuerza o por voluntad propia, la izquierda fue ocupando nuevamente su espacio en la oposición, como en los años 20. Hubo una izquierda, es cierto, que se mantuvo dentro del partido del Estado o a su al rededor, como el lombardismo, por el discurso nacionalista revolucionario hegemónico de la época. Pero la gran batalla pasaba a la oposición.

En los años 40 y 50 los trabajadores libraron grandes luchas por el salario y la democracia sindical con figuras como Valentín Campa, Demetrio Vallejo y Othón Salazar.

En los 60, herederos del zapatismo como Rubén Jaramillo impulsaron importantes luchas agrarias. También en esa década, Arnoldo Martínez Verdugo toma la dirección del Partido Comunista Mexicano, obligado a mantenerse en la ilegalidad, recuperando su independencia política del Estado.

En 1968, un gran movimiento sacudió al país cuestionando el autoritarismo del Estado. De ahí salieron Heberto Castillo, Raúl Álvarez Garín, Pablo Gómez, Jesús Martín del Campo, Paco Taibo y otros.

En los 70 se vive una nueva oleada de luchas sindicales. Rafael Galván encabeza la Tendencia Democrática del SUTERM. Evaristo Pérez Arreola y Nicolás Olivos, al STUNAM.

En esa década, jóvenes, como Paquita Calvo, Lucio Cabañas, Genaro Vázquez y muchos más, optaron por la guerrilla.

Otros, como el nayarita Alejandro Gascón Mercado, lucharon por la vía electoral y enfrentaron el fraude.

También en esa época el país sufrió el flagelo de la guerra sucia. Doña Rosario Ibarra luchó por la presentación de los desaparecidos políticos.

En 1976 el PCM postula a Valentín Campa como candidato independiente. En 1979, conquista su registro con la Reforma Política. En esos años hace su reaparición el movimiento feminista y comienzan las marchas del orgullo gay.

En 1982 se unifica una parte importante de la izquierda en el PSUM y postula a Arnoldo Martínez Verdugo a la Presidencia.

En los 80, contra el neoliberalismo, surgen movimientos sociales como la CNTE, la CNPA, la CONAMUP, el CEU y continúan su lucha organizaciones como el SME. También aparece un nuevo movimiento urbano después de los temblores de 1985.

En 1988 la izquierda que militaba dentro del PRI o gravitaba alrededor de éste rompe con el sistema y postula a Cuauhtémoc Cárdenas a la presidencia. Cárdenas unifica al conjunto de la izquierda en un nuevo partido, el PRD, y se postula en 1994 y en el 2000.

En 1994 emerge el EZLN reivindicando a los pueblos indios.

Del 2000 al 2006 AMLO gobierna la ciudad con un estilo austero y social. Se postula a la presidencia en 2006 y en 2012. En esos años encabezó fuertes luchas contra su desafuero, el fraude electoral y la privatización del petróleo. En 2012 se forma Morena como partido político.

Sin esas luchas y muchísimas más sería imposible explicarse la victoria de la izquierda mexicana el 1 de julio del 2018. Es el resultado del esfuerzo de muchas generaciones de luchadores sociales que enarbolaron sentidas demandas de la sociedad. A esas demandas debe responder con eficacia la nueva fuerza gobernante de la Nación.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.