Opinión

Marina amplía facultades de vigilancia

    
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Marinos, Semar, Secretaría de Marina

Cuando en general se habla del tráfico de droga y de personas indocumentadas, así como del contrabando de mercancías a través de las fronteras sur y norte de México, es inevitable dejar a un lado el papel que en estas actividades juega la infraestructura portuaria, ya que, además de la relevancia que indudablemente tiene en el traslado de productos por la vía marítima, en los más de 11 mil kilómetros de costa en los litorales del Pacífico y Atlántico, es de todos sabido que ésta se ha convertido en un eslabón más para cometer este tipo de ilícitos.

Es cierto, los puertos son una oportunidad encomiable para las relaciones comerciales con la primera potencia económica del mundo, y desde los 102 puertos y 15 terminales habilitados fuera de puerto se movilizan cantidades estratosféricas de productos diversos del sector agrícola, petroleros y minerales, pero lamentablemente la realidad nos dice que hasta a estos centros ha llegado la delincuencia organizada para eludir la ley en materia de control y vigilancia.

Por lo anterior, y considerando que el principal problema del país es el de la inseguridad, adquiere relevancia especial la iniciativa que reforma la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y a la Ley Orgánica de la Armada de México, cuyo dictamen está listo en la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados para su discusión y posible aprobación, en el sentido de atribuir a la Secretaría de Marina facultades para ejercer visitas, inspecciones y acciones en zonas marinas mexicanas, costas y recintos portuarios, y a la Armada de México ejercer funciones de guardia costera, seguridad y protección marítima, y ante la posible comisión de un hecho delictivo, poner a disposición ante la autoridad competente a las personas, objetos, instrumentos y productos relacionados al mismo.

Decomisos de grandes cantidades de mercancías ilegales se han dado en diversos puertos del país, pero a la hora de las investigaciones, en la mayoría de los casos, los culpables no aparecen, aunque estos productos ilícitos hayan pasado por las aduanas de los puertos marítimos. Nos da gusto que el tema haya llegado a la Cámara baja, porque en los hechos los puertos estaban haciendo agua en su funcionamiento actual y los naufragios son constantes en materia de transparencia y seguridad.

Qué bueno, muy pronto la Marina entrará al quite en la vigilancia de los puertos, no entra a sustituir a nadie, pero si a reforzar las tareas de supervisión de todas las mercancías que por ahí embarcan o desembarcan rumbo a su destino final, que es el consumidor, y de ellos se comenta mucho en materia de productos chinos, que a la larga se constituyen en una competencia de comercio desleal frente a los productos legalmente introducidos.

En ese contexto, no hay que olvidar que la Marina muy pronto operará la totalidad de las capitanías portuarias, como ya lo hace en Manzanillo y Lázaro Cárdenas, en los estados de Colima y Michoacán, respectivamente, donde se decía que sus administraciones estaban ligadas con grupos de la mafia asiática y otros, por lo que fue necesaria su intervención, y hoy se analiza la posibilidad de dotar a la Semar de mayores facultades y elementos jurídicos para cumplir con las atribuciones asignadas por el Estado para la vigilancia, seguridad y protección marítima.

Entonces, siendo las Fuerzas Armadas una de las instituciones de mayor aceptación y credibilidad entre la población, no nos resta más que desear que las atribuciones jurídicas, una vez que alcancen el visto bueno de los legisladores, muy pronto obtengan resultados favorables en el combate al comercio ilegal, el narcotráfico y trata de seres humanos, porque ya no son tiempos para la vista gorda en esta actividad.

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