Opinión

Mariguana y libertad

10 febrero 2014 5:9 Última actualización 14 agosto 2013 5:10

 
 
 
Carlos Javier González
 
 
La noticia del debate sobre la posible legalización de la mariguana en el Distrito Federal es en sí misma, una buena nueva. Independientemente de la postura personal que se tenga sobre el tema –algunos a favor y otros en contra- el hecho de que se lance un debate sobre un tema tan polémico de manera tan natural, quiere decir sin duda alguna que la sociedad del Distrito Federal se encuentra abierta a debatir de manera civilizada, casi cualquier propuesta que se realice y que pueda ser del interés general. Ha habido un gran número de argumentos que se manifiestan en contra de la regulación de la cannabis y se han dado muy pocos que avalen dicha posibilidad. Y sin embargo, el debate ha sido respetuoso, civilizado y sin maniqueísmos a los que son tan dados en ocasiones los políticos y los llamados “defensores de la moralidad”.
 
 
Queda claro que en el Distrito Federal, a partir del año de 1997 en que el Partido de la Revolución Democrática alcanzó el poder por vez primera, se impuso la perspectiva de hacer de la capital del país una ciudad de libertades y tolerancia, lo que derivó en la toma de decisiones que aquilatan el respeto a las decisiones individuales en la medida que no se afecte a terceras personas. Así, se dio la legalización de la interrupción del embarazo –sin duda alguna una de las más polémicas en su momento-; la legalización de las uniones mediante las sociedades de convivencia que abrió la puerta para la formalización legal de los matrimonios de personas del mismo sexo y la posibilidad de que adopten para la conformación de células familiares; la ley de voluntad anticipada, que pone al Distrito Federal a la vanguardia respecto a la muerte con dignidad y en pleno respeto de la voluntad del paciente, entre otras grandes reformas en materia local.
 
 
Es de resaltarse que esta libertad y protección legal a las formas de pensar 'no tradicionales' en el entorno conservador del México de antes de 1997, no solamente se ha concentrado en la defensa de las libertades ciudadanas, sino que incluso ha llegado a reconocer la necesidad de defender con todo el rigor de la ley a otras formas de vida adicionales a los del ser humano. Así, se recibió con gran júbilo la reforma al Código Penal que penaliza incluso con cárcel el maltrato o muerte de animales, lo que sin duda representa un salto hacia adelante en la dirección correcta. Si bien es cierto que no todos están de acuerdo con las reformas que se han realizado, también lo es que mediante la apertura de las libertades se ha hecho a la Ciudad de México un lugar propicio para el debate de altura sobre casi cualquier tema ciudadano –no político- sin estridencias ni rencores de los opositores.
 
 
El Distrito Federal ha transformado de manera radical la mala percepción que sobre él se tenía en el resto del país en un periodo de tiempo muy corto, y sin duda alguna que algo de lo que ha ayudado para dicho fin ha sido el objetivo fijado de lograr la recuperación de la ciudad y de las decisiones para la ciudadanía. Eso no implica dejar de reconocer que aún quedan muchos, muchísimos resabios de autoritarismo y corrupción, que deben ser eliminados en beneficio de todos. Miguel Angel Mancera parece haberle encontrado la madeja a la política, haciendo anuncios valientes como el del debate de la mariguana, al tiempo que se ha convertido en el verdadero fiel de la balanza en la izquierda, con acciones inteligentes y con buena operación política.
 
 

Es muy probable que la legalización del consumo de la mariguana sea un debate destinado al fracaso como tal, pero independientemente de eso, hay que alegrarse de saber que vivimos en una ciudad en la que prácticamente todo, es debatible dentro de marcos de respeto y en franca paz.
 
 
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