Opinión

¿Mariguana, quién y por qué?


 
 
El pasado lunes 5 escribí aquí en POLÍTICA A CACHO’s sobre la legalización de la mariguana. No pensé entonces por qué y de dónde viene esta ola a favor de la discusión de un asunto que no está en las prioridades de los mexicanos.
 
 
Hoy estamos frente al debate de reformas pospuestas por décadas y que su aprobación o rechazo definirá, sin duda, nuestro futuro y el de nuestros hijos.
 
 
¿O usted qué cree que un padre o madre de familia está más preocupado por la legalización de la mariguana que por el posible cobro de IVA en alimentos o medicinas?
 
 
¿Piensa que a un joven le interesa más saber si legalizarán el consumo de la mariguana que saber si encontrará un lugar en la universidad? ¿O un trabajo y un sueldo decentes cuando egrese?
 
 
Ya cité una encuesta sobre el uso y consecuencias de las drogas, realizada por Consulta Mitofsky. El Gabinete de Comunicación Estratégica dio a conocer más datos sobre la posible legalización de la mariguana, pero con un enfoque distinto.
 
 
Por ejemplo, dice que el 49.6%, prácticamente la mitad de los mexicanos, está en desacuerdo con la legalización de la mariguana. Sólo 13.4 por ciento dijo estar a favor.
 
 
Concluyo entonces que éste es un debate que sólo interesa a algunos políticos, ni siquiera a todos.
 
 
Y si no, mire: hay un empate del 22% entre los mexicanos que están a favor o en contra del uso de la mariguana con fines medicinales, según en Gabinete de Comunicación Estratégica.
 
 
A la pregunta ¿está de acuerdo con la legalización de la mariguana para fines recreativos?, 53.6% se dijo en contra y apenas un 7.8% a favor.
 
 
Hoy, quienes impulsan un debate sobre el tema en realidad lo que pretenden es darse un baño de demócratas. ¿Por qué Vicente Fox, Ernesto Zedillo o César Gaviria no legalizaron la mariguana cuando fueron presidentes? ¿Por qué Juan Ramón De la Fuente no apoyo el consumo legal de cannabis cuando fue Rector de la UNAM?
 
 
Muchas veces se utiliza el ejemplo de Amsterdam para justificar que la despenalización no es perjudicial. Pero no se toma en cuenta que Amsterdam no es México, sino solo una ciudad -la capital- de los Países Bajos. Tiene una población que no llega al millón de habitantes, policías honestos y bien pagados, uno de los menores índices de corrupción en el mundo y ocupa uno de los primeros lugares en el Índice de Desarrollo Humano publicado por la ONU.
 
 
Vuelvo a la encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica. Preguntó ¿qué pasaría con el ambiente de violencia ligada al narcotráfico si se legaliza el consumo de mariguana? 32.9% opinó que disminuiría, 34.3% afirmó que aumentaría y 30.1% dijo que estaría igual.
 
 
La mayoría, 59%, dijo que México se perjudicaría con la despenalización y 29.9% dijo que habría beneficios.
 
 
Tomar una decisión de este calibre requiere de motivos y argumentos lo suficientemente sólidos, casi incontrovertibles, por las implicaciones que tiene.
 
 
Sin duda, es más importante tomar acciones urgentes y eficaces para combatir la diabetes, el sobrepeso o la obesidad. Para prevenir y atender el cáncer, solo por citar dos ejemplos.
 
 
Pensar en la despenalización del consumo de mariguana como paliativo para combatir al narcotráfico habla de la desesperación, falta de capacidad, imaginación y determinación de los políticos y los gobiernos, más allá de quienes por decisión propia la consumen y seguirán haciéndolo.
 
Hasta el viernes.
 
 
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