Opinión

Mariguana, al centro del debate

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Mariguana

La Suprema Corte de Justicia de la Nación es el máximo tribunal de México y cabeza del Poder Judicial de la Federación. En relación al debatido tema de la mariguana y frente a un caso en particular, el pasado miércoles 4 de noviembre dio su veredicto: Por cuatro votos contra uno, la Primera Sala de la Corte amparó a cuatro personas físicas, que obtendrán un permiso del Gobierno federal para realizar todos los actos necesarios para obtener su mariguana, que no podrán vender ni distribuir a terceros.

"Este Alto Tribunal considera que pertenece al estricto ámbito de la autonomía individual protegido por el derecho al libre desarrollo de la personalidad, la posibilidad de decidir responsablemente si desea experimentar los efectos de esa sustancia, a pesar de los daños que esta actividad puede generarle a una persona", se lee en el fallo.

De acuerdo a la información de Víctor Fuentes, reportero, “…los Ministros Alfredo Gutiérrez y Olga Sánchez Cordero apoyaron el proyecto de su colega Arturo Zaldívar, mientras que Jorge Pardo votó en contra. La postura más radical fue la de José Ramón Cossío, que consideró demasiado limitados los efectos del proyecto de Zaldívar.”

Expertos internacionales opinan que “El consumo de la mariguana puede producir efectos adversos físicos, mentales, emocionales y conductuales. Puede deteriorar la memoria a corto plazo y el juicio, además de distorsionar la percepción. Dado que la mariguana afecta los sistemas del cerebro que no terminan de madurar sino hasta la adultez temprana, su consumo por adolescentes puede tener un impacto negativo en su desarrollo. Además, contrario a la creencia popular, la marihuana puede ser adictiva”.

Inevitablemente, para bien o para mal, se ha abierto una rendija que conducirá en el mediano o largo plazo, muy probablemente, a que la mariguana siga los pasos del tabaco y del alcohol.

Se aduce que la mariguana y otras drogas suaves son relativamente inocuas (en todo caso, no más dañinas que, por ejemplo, el tabaco o el alcohol) y poco adictivas. Pero ello no implica desconocer que su uso excesivo sí puede provocar daños a la salud y adicción, tal como pueden hacerlo el alcohol y el tabaco.

La posición de la iglesia católica es clara en el sentido de que el consumo de la mariguana no es sino el principio de un camino que conduce con inevitable frecuencia al infierno de las adicciones, infierno que atrapa a sus víctimas y difícilmente las deja salir sin haberles causado antes graves daños a la salud física y mental.

Quienes favorecen, llamémosle así, la legalización de la mariguana, se apoyan, por una parte, en señalar que esto ocasionaría un severo golpe a las finanzas de los narcotraficantes y, por la otra, que no es papel del Estado el regular el comportamiento de sus gobernados, mientras éste no afecte a terceros.

¿Es la prohibición del consumo de la mariguana la solución del problema? Lo dudo mucho. Las cárceles están abarrotadas de consumidores de pequeñas dosis atrapados por “la justicia”, mientras los narcotraficantes multiplican sus enormes ingresos ilícitos.

¿Es su liberación la solución? Quizás no podamos hablar de solución, pero sí del menor de los males. La liberación condicionada bajo ciertas circunstancias, cuya evolución dependa de la experiencia que se vaya obteniendo.

Nos apena, nos apena profundamente el que una parte de la humanidad haya sido atrapada por el alcohol, el tabaco y las drogas. Pero no podemos cerrar los ojos y evitar el tema, o pretender controlarlo a través de su penalización indiscriminada.

¿Qué hacer? Difícil dilema, pero creo que no tardará mucho en que contemplemos, como un primer paso, la despenalización de su producción y consumo para fines personales y no comerciales.

Pero junto con esto, recomendaría emprender una campaña, financiada íntegramente por los recursos fiscales que obtendría el Estado derivados del manejo de la mariguana, tendiente a dar a conocer a la población los daños que causa su consumo indiscriminado y el riesgo de ser éste el primer paso para ingresar al terreno de las adicciones de donde será muy difícil salir. Una campaña inteligente, impactante, que penetre en las conciencias de los jóvenes, adolescentes muchos, que están en el umbral de un precipicio del que difícilmente podrán salir.

Por otra parte, sería mejor el control de Estado sobre la mariguana, que dejarlo a las fuerzas del mercado, cuya única motivación son las ganancias. El mayor éxito de la empresa estatal sería la disminución paulatina y firme de sus ingresos hasta su deseable, aunque muy poco probable, extinción. La publicidad negativa, bien encausada, sería el motor de este camino al desastre comercial, que sería el verdadero propósito de su operación.

¿Será posible? Los hombres de buena fe no vemos límites a los alcances de nuestras ambiciones. Y ésta es la de atacar a fondo el consumo de la mariguana, introduciéndose a sus raíces de producción, consumo y distribución, para finalmente dinamitarlas. Su fuerza radicaría en hace ver a los consumidores reales y potenciales, el daño que están causando no sólo a su cuerpo, sino al de muchos otros que pretenderán seguirlos.

Mañana será otro día.

*El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

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