Guerra arancelaria: implicaciones
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Guerra arancelaria: implicaciones

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Guerra arancelaria: implicaciones

07/06/2018

La administración de Trump materializó las amenazas que planteó desde marzo pasado de aplicar aranceles de 25 y 10 por ciento a productos de acero y aluminio, respectivamente, provenientes de Canadá, México y la Unión Europea, los cuales había mantenido “suspendidos” en función de los avances en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con los dos primeros países y de medidas comerciales con los países europeos (imposición de cuotas).

Desde el viernes pasado, Canadá y la Unión Europea iniciaron procesos de solución de controversias en la OMC. México anunció que también seguiría ese camino. Además, los europeos evalúan imponer aranceles a productos estadounidenses por el equivalente al daño en acero y aluminio y los canadienses a productos como bienes siderúrgicos, salsas (cátsup), jugo de naranja, salsa de soya, purés, nueces y otros.

Por su parte, esta semana México estableció aranceles a productos importados de EU de manera similar a los que impuso en 2009 cuando estaba en disputa el transporte transfronterizo que se había acordado en el marco del TLCAN. Conforme se publicó en el DOF, se establecieron aranceles para aceros planos, productos de aluminio, lámparas, derivados de carne de puerco (jamones, tocino y otros), embutidos, frutos (manzana, y arándanos), papa y diversos quesos en poco más de 70 fracciones arancelarias genéricas y en más de 185 fracciones específicas relativas a láminas calientes y frías, aceros especiales, revestidos, flejes, laminados, chapas, varillas, perfiles, tubos, torres de aluminio, puertas y ventanas y, curiosamente, para barcos de motor excepto los fuera de borda. En general, los nuevos aranceles aplicables son de 20 por ciento para productos agrícolas o agroindustriales (25 por ciento para quesos y whisky), de 25 por ciento para productos de acero y aluminio y de 15 por ciento para los específicos de esos materiales.

A pesar de que los productos gravados no forman parte de la canasta básica, en muchos casos las importaciones provenientes de EU representan una proporción elevada de las totales (entre 70 y 100 por ciento) y de la oferta nacional (de 18 a 32 por ciento en los casos más relevantes). También tienen una incidencia relativamente importante en el Indice Nacional de Precios al Consumidor, por lo que su efecto puede no ser marginal para los consumidores. Como resultado de un incremento de los precios por los nuevos impuestos, los productos estadounidenses perderán competitividad y participación en el mercado mexicano.

Otra característica de los nuevos aranceles es que se aprovechó para gravar bienes cuyos productores se habían quejado de los efectos de las importaciones, como los de manzana del norte del país, los de lácteos (quesos), los de papa que continúan la disputa legal ante el riesgo de importaciones de EU y los de carne de cerdo. En este último caso, como parte de las nuevas medidas, se creó una nueva fracción arancelaria para “embutidos de la especie porcina”.

Las medidas proteccionistas de EU y las represalias de múltiples países podrían generar diversos riesgos: i) que se escalen las medidas arancelarias y, por tanto, de una guerra comercial. Trump ya anunció el inicio de una investigación en las importaciones de automóviles con el mismo argumento de la seguridad nacional y la posibilidad de imponer aranceles de hasta 25%. ii) Un debilitamiento de la OMC, ante la flagrante violación de sus principios y acuerdos, y la inefectividad para solucionar controversias y para que se acaten sus resoluciones. México ha sido testigo de ello con los casos del atún y de las normas de etiquetado de carnes. iii) El descarrilamiento de las negociaciones y suspensión del TLCAN, aunque se manifieste que se trata de “dos procesos totalmente diferentes”. iv) Como señaló Banxico, los riesgos asociados a inestabilidad económica en materia de actividad económica, inflación, crecimiento y empleos, derivados de una guerra comercial.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.