AMLO y el sur-sureste, ¿estrategia de desarrollo?
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AMLO y el sur-sureste, ¿estrategia de desarrollo?

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AMLO y el sur-sureste, ¿estrategia de desarrollo?

21/06/2018
Actualización 21/06/2018 - 13:50

Todos los candidatos a la presidencia, no sólo para la próxima elección sino en las últimas décadas, han planteado la necesidad de impulsar el desarrollo de la región sur-sureste del país, donde se registran los mayores rezagos en materia de crecimiento, ingresos, pobreza, educación y salud. Hasta ahora, la mayoría de las estrategias, políticas, programas gubernamentales y recursos han tenido alcances limitados para cerrar las brechas entre esa zona y el resto del país. Los rezagos no sólo persisten sino que se acumulan, lo que se refleja en una falta de empleos e inversiones y en niveles de productividad sustancialmente más bajos que el promedio de otras regiones, lo que impacta en el crecimiento económico.

En 2015-2016 (última información disponible) el Producto Interno Bruto de las entidades más rezagadas en el sur-sureste creció significativamente menos que el promedio nacional (2.9 por ciento en promedio): Campeche, -6.5 por ciento; Chiapas, -1.0 por ciento; Guerrero, 2.2 por ciento; Oaxaca, 1.5 por ciento; Tabasco, -3.5 por ciento; y Veracruz, 1.5 por ciento. En 2017-2018 la situación de esas entidades no mejoró; si ésta se aproxima por la evolución de la actividad industrial, esas seis entidades registraron tasas de crecimiento negativas en el año pasado y el primer bimestre del actual (con excepción de Guerrero en este año). Vinculada con esa pobre evolución de la actividad económica, la productividad laboral —de la que uno de los factores determinantes es la educación y la capacitación, aunque no el único— también ha registrado contracciones sistemáticas en los últimos años. En el primer trimestre de 2018 la de las industrias manufactureras disminuyó 6.8 por ciento a tasa anual en Campeche, 12.9 por ciento en Chiapas, 34 por ciento en Oaxaca, 10.7 por ciento en Tabasco y 12.1 por ciento en Veracruz; sólo aumentó de manera marginal en Guerrero (0.4 por ciento). En el caso de las empresas comerciales se presenta una situación similar, con mayor heterogeneidad entre entidades.

Esas cifras, parciales pero ilustrativas acerca de la acumulación de rezagos en el sur-sureste, ponen de manifiesto los retos para revertirla y la necesidad de aplicar políticas multifactoriales para propiciar un desarrollo sostenido en la región. López Obrador plantea cancelar, revertir, revisar o detener las reformas educativa y energética —no es claro qué propone en estos temas—, ambas fundamentales para avanzar en ese objetivo. La primera propiciaría gradualmente una mejor preparación y capacitación de la población, lo que es particularmente relevante en los estados que exhiben las mayores deficiencias en la materia (Oaxaca, Chiapas, Guerrero) y con fuerte presencia, para mal, de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. La energética sería un detonador de inversiones en las entidades del Golfo de México (Veracruz, Campeche y Tabasco), que se vieron severamente afectadas por la crisis petrolera de hace tres años y, en particular, por el desastre operativo y financiero en el que se encuentra Pemex.

Otro aspecto fundamental para el desarrollo de la región es la creación de infraestructura de todo tipo: transportes, comunicaciones, educativa, de salud y de vivienda. Más allá de rehabilitar el ferrocarril transístmico, que planteó AMLO en uno de los debates, y cuya intención data de hace muchos años sin que se haya avanzado, así como la ocurrencia de construir dos refinerías como factor para detonar el crecimiento, el puntero en las encuestas no parece tener una estrategia de desarrollo que no sólo se base en programas asistencialistas, en el otorgamiento indiscriminado de subsidios y en la “siembra de más de un millón de árboles frutales y maderables” en la región.

Como en otros ámbitos, para el sur-sureste AMLO plantea revertir lo poco que se ha avanzado, sin exponer qué alternativas propone y si éstas son viables y financiables. Difícilmente la estrategia mágica (y aparentemente única) de acabar con la corrupción contribuirá a desarrollar la región con mayores rezagos en el país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.