Ahora el presupuesto y Pemex
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Ahora el presupuesto y Pemex

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Ahora el presupuesto y Pemex

08/11/2018
Actualización 08/11/2018 - 10:52

Después de la pésima decisión de la administración entrante sobre el nuevo aeropuerto, la atención en materia económica se centrará en el paquete fiscal para 2019 (Presupuesto de Egresos y Ley de Ingresos) que debe presentarse a mediados de diciembre y, particularmente, lo que se proponga acerca de Pemex, lo que va de la mano con el futuro de la reforma energética.

En el Presupuesto del próximo año —y dando por descontado que cuadran las cuentas para un déficit público del orden de 2.0-2.3 por ciento del PIB y un superávit primario de 0.5-0.8 por ciento del PIB— se anticipa una reconfiguración de los denominados programas sociales o asistencialistas (pagos directos a beneficiarios), incluyendo nuevos nombres que previsiblemente incluirán los conceptos de “bienestar”, “pueblo”, etcétara. No es clara la población objetivo que recibirá esos apoyos ni los padrones con los que operarán los programas, ya que aparentemente se otorgarán “sin intermediarios” a partir del “censo” que está levantando Morena. Ello definiría un universo de beneficiarios con una intención eminentemente política y no de desarrollo social.

El segundo aspecto relevante del Presupuesto serán los recursos para obras de infraestructura tanto por su monto, que cada día de pregobierno se incrementa, como por su destino: universidades públicas y gratuitas (dos por entidad federativa, según los anuncios en la gira de agradecimiento de AMLO); el Tren Maya que, con o sin consulta y menos aún con análisis de factibilidad, va “le pese a quien le pese”; la conclusión del tren México-Toluca; y las inversiones en el denominado sistema aeroportuario de la CDMX.

El tercer tema presupuestal relevante serán los recursos para programas e inversiones que se etiqueten para Pemex, lo que también incidirá en lo que podría ocurrir con la reforma energética tanto por los contratos vigentes asignados en las rondas realizadas de 2014 a 2018 como por el futuro de nuevas licitaciones. Por el lado de los ingresos públicos, se requerirá definir el tratamiento a los precios de las gasolinas (actualizar con inflación o mantener el esquema actual vinculando los precios a referencias internacionales y utilizar el IEPS como variable de ajuste), lo que podría involucrar un costo en la recaudación fiscal de hasta 30 mil millones de pesos en 2019. Asimismo, se ha planteado la posibilidad de reducir la carga fiscal —a todas luces excesiva— de Pemex para darle margen operativo y financiero (y mantener su grado de inversión), pero que se traduciría en un boquete para el financiamiento del Presupuesto en otros ramos.

Por el lado del gasto, estarían los nuevos proyectos de inversión de esa empresa. Desde la refinería en Tabasco (¿50 mil millones de pesos en 2019?) y las reconfiguraciones de las existentes (¿20 mil millones?) hasta los recursos para incrementar la producción de hidrocarburos, en lo que el equipo de AMLO denomina “exploración tradicional”, que supone se traducirá en una producción de petróleo adicional en más de un millón de barriles diarios en 2024 (40 por ciento de la total que estiman para ese año), y en “recuperación secundaria” (380 mil barriles diarios adicionales, 15 por ciento de la total). Bajo ese escenario de “incremento en la inversión de Pemex 2019-2024” la producción total de petróleo alcanzaría 2.48 mbd a fines del sexenio, en tanto que en su escenario de “producción base de petróleo sólo con gastos de operación y mantenimiento” se situaría en 540 mil barriles por día. Esto es, la nueva administración supone que la inversión privada no aportaría nada a la producción de hidrocarburos y que todo dependería de Pemex. El problema es si habrá recursos públicos para ello.

El Presupuesto 2019 dará elementos para evaluar si el optimismo está en los cuantiosos recursos que se canalizarán a Pemex, a costa de la estabilidad de las finanzas públicas, o en las expectativas de la producción petrolera. Ambos objetivos parecen difíciles de alcanzar dados los recursos disponibles.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.