Twitter nació como una verdadera red social diplomática
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Twitter nació como una verdadera red social diplomática

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Twitter nació como una verdadera red social diplomática

24/05/2018

Twitter fue un innovador en las redes sociales desde los mensajes directos, los hashtags, los trending topics (que en esa época eran todos orgánicos), share, citar tweets y verificar cuentas fueron varias de las iniciativas, algunas copiadas incluso por Facebook.

Después de la entrada de los ‘geeks’, a Twitter fueron llegando los medios especializados y posteriormente los demás para difundir las noticias; esto se debió, por una parte, a que es realmente una red social en tiempo real, donde la velocidad y la oportunidad de la información son claves y, por otro lado, a que es una red social abierta, donde la relevancia se gana principalmente por la interacción más que por la publicidad. De esta manera, Twitter se convirtió en la red de información por excelencia.

En la siguiente ola entraron los políticos, líderes de espectáculo y las personas públicas buscando posicionar sus temas y la opinión pública, que encontró una vía para poder comunicarse con ellos, por lo que pasó de red social informativa a una de activistas.

Donald Trump salvó a Twitter que iba de caída libre y la convirtió en una red social diplomática, donde las personas manejan sus relaciones. A partir de ahí presidentes, gobiernos, empresas, asociaciones y personas públicas en general emiten comunicados, desplegados y mensajes oficiales directamente en tweets. Y no solo eso, sino que sus contrapartes responden de la misma manera. No vayamos muy lejos, el tema del muro, las dos Coreas o Siria se han discutido oficialmente a través de esta red social.

Este nuevo relacionamiento público ya no es un juego y requerirá la profesionalización de los equipos que manejan las cuentas y de las personas en general. No queremos que algún día se active una guerra nuclear solo por un tweet.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.