Opinión

Margarita

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Margarita Arellanes (Cuartoscuro)

Desde su sorpresiva derrota en Nuevo León no había vuelto a la sede del PAN. Margarita Arellanes hizo antesala en una mesa exterior del partido que dirige Gustavo Madero. Tomaba soda fría y fumaba un cigarrillo tras otro mientras esperaba para entrar a las oficinas centrales. “Me interesa saber cómo va a quedar el equipo que se la jugó conmigo”, dijo la expoderosa precandidata al gobierno.

La mujer de cabellos rubios se resguardó, debajo de una sombrita, de los rayos de sol que en DF no quemaban hacía tiempo como ayer. Sentada en un sillón de mimbre. Junto a ella una colaboradora, y en una mesa más allá otra asistente suya iba y venía con celular en mano para decirle a su jefa, cuya influencia en sus tierras hizo elegible a la primera mujer candidata del PRI para darle la batalla, que aún no podían pasar.

–Hace un mes Margarita era tratada con honores–, me dijo un funcionario del PAN en el momento en que se acercaron a ella los diputados Arturo Salinas y Luis Alberto Villarreal, perdedor de la coordinación del grupo parlamentario y alejado de Madero desde su aparición en un video con mujeres.

Lo que ayer se decía en los pasillos del partido coincide con lo escrito por Ricardo Alemán en El Universal de que la dirigencia sintió traición de Arellanes, quien al sentir que tenía en la bolsa la candidatura y gubernatura, quiso manejar a su manera la campaña, dando paso a gente de Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, hasta que se topó con un Madero furibundo y un Felipe de Jesús Cantú que supo esperar.

Arellanes, quien además es miembro de la Permanente, aguantó acto tras acto. Madero, por ejemplo, anunció en conferencia de prensa, la candidatura de Pancho Domínguez por Querétaro, para quien Ricardo Anaya, su oponente interno, tuvo el gesto de acompañarlo y alzarle la mano. Mientras Arellanes seguía fumando. También aguantó una reunión con representantes de su partido ante el INE.

Tres horas después, a eso de las 14:15, Arellanes se levantó apresurada. “Necesito saber que pasará con la gente que me apoyó”, repitió. En su lugar quedaron dos botes de coca cola vacías y nueve colillas de cigarrillos. Una hora después saldría y en el mismo lugar pasó el resto de la tarde y noche. Diría molesta y en voz alta que el senador Raúl Gracia fue su obstáculo.

GUERRA. El primer paso para recomponer las relaciones en el INE es que se vaya Alfredo Cristalinas Kaulitz, de la recién creada Unidad Técnica de Fiscalización, a la que de por sí entró con el pie izquierdo a finales del año pasado cuando la mayoría de las fuerzas políticas representadas impugnó su llegada por el caso Monexgate.

El pleito en el instituto arreció. Y ocurrió lo que ni siquiera se veía desde la crisis de 2006 cuando la coalición Por el bien de todos (PRD-PT-Convergencia) candidateó a López Obrador y estos tres se impusieron a la mayoría para renovar al instituto. Hoy son siete contra dos. Hasta PAN y PRD están unidos. Y todos quieren fuera a Cristalinas. Lorenzo Córdova deberá ofrecer más que declaraciones de que no va a subordinarse a los partidos.

10 SEGUNDOS… En la Cámara de Diputados se pretende acabar con la existencia de la Comisión de Agenda Digital y Tecnologías. Su presidente Juan Pablo Adame hoy va a rendir el informe anual de ese órgano legislativo y defenderá por qué no desaparecerla.

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