Opinión

Margarita vs. Trump

     
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Margarita y Trump

No pasó desapercibida la visita que en estos días hizo al vecino país del norte la aspirante del Partido Acción Nacional a la silla presidencial, Margarita Zavala, ya que a diferencia de algunos políticos y diplomáticos que han atendido el tema de la nueva relación con Estados Unidos a base de discursos, en la era Trump, la señora fue a Washington para señalar al actual gobierno estadounidense que México no comparte sus políticas en materia de relaciones diplomáticas y cooperación comercial.

Sus críticos dirán que es porque está en campaña. Tal vez. Lo cierto es que la voz de Zavala sonó fuerte en el corazón mismo del país símbolo del capitalismo y su posición fue muy clara al defender los intereses de México y de los mexicanos.

El asunto no es menor si consideramos que, en el marco de la efeméride del Día Internacional de la Mujer, el posicionamiento político expuesto por la panista adquiere mayor relevancia por tratarse de una dama, pero sobre todo porque cuenta con amplias posibilidades de ser presidenta de México y en ese escenario le tocaría verse cara a cara con Trump, por lo menos en los dos primeros años de su gobierno.

En un editorial, en las páginas del influyente y prestigiado diario The Washington Post, hizo un llamado para que los estadounidenses no dejen que el presidente Donald Trump destruya la cooperación entre los dos países, y con ello dejó constancia por escrito no sólo del sentir de los mexicanos sino también el de un sector importante de la población norteamericana que no comparte las políticas xenofóbicas, divisionistas y de franca confrontación para con toda la comunidad latina.

Al continuar con su cabildeo a favor de la población migrante, la política mexicana se reunió con ocho congresistas de aquel país, a quienes les externó la importancia de no dejar que el discurso de odio permee a todos los órdenes de gobierno, y éstos se comprometieron a cuidar la relación bilateral entre ambas naciones.

En su agenda de trabajo, Margarita Zavala dio prioridad a reuniones que sostuvo con grupos de migrantes y organizaciones defensoras de los derechos humanos, donde puso especial atención a las historias que le transmitieron respecto a la problemática que viven al sufrir acoso y persecución policiaca por el simple hecho de ser diferentes en cuanto a su color de piel o bien porque llegaron a esas tierras de manera ilegal, todo ello con la intensión de juntos desarrollar estrategias de defensa para mujeres y hombres en esa condición.

Al depositar una ofrenda en la Tumba del Soldado Desconocido, en el cementerio de Arlington, dijo que ese lugar le recordó el sacrificio que miles de mexicanos hicieron por las libertades, la democracia y la prosperidad de Estados Unidos.

En cada actividad, la militante del PAN se tomó su tiempo, y lo mismo escuchó e intercambió opiniones con académicos, empresarios y especialistas de la relación con México. “A todos refrendé mi posición de que nunca pagaremos el muro y que me sorprende que el presidente Trump, una persona tan práctica, quiera gastar tanto dinero en un proyecto inútil”, agregó.

Más allá de su militancia política o de su interés por abanderar las causas y los intereses de la mayoría de los mexicanos, es muy positivo que justo cuando, por todos lados se habla de las mujeres a partir de una efeméride, sea Margarita quien confronte las nefastas políticas del misógino Donald y esto se haga en terreno estadounidense.

Los temas de cooperación bilateral entre ambos países son muy variados. Entre otros están la seguridad, la migración, la economía y el medio ambiente, y en ellos la interlocución de la mexicana es relevante en tiempos en los que esta relación requiere poner los puntos sobre las íes.

Sin duda, un punto a favor para la panista al confrontar las acciones del impopular magnate inmobiliario llegado a presidente estadounidense.

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