Opinión

Marchar

    
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marcha profamilia

Me parece que hay que marchar por varias razones. Una de ellas es que pocas veces tenemos a alguien en común tan poderoso y concreto en contra de todos nosotros, y en la que todos salimos perdiendo: Trump.

En un país poco dado a la solidaridad, fuera de momentos de tragedia (en los que somos casi insuperables), estamos acostumbrados al recelo de los demás, a la duda sobre el éxito del vecino o del colega; en todo suponemos un arreglo o una tranza. Casi todo lo público en este país nace con esos ingredientes: la sospecha, la murmuración de un acuerdo tras bambalinas. Nuestras últimas elecciones presidenciales han sido tirantes y divisorias –la que viene pinta igual– y el sedimento de esa división flota entre nosotros. Así que organizar algo que les guste a todos y del que nadie desconfíe es punto menos que imposible. Desconfiamos de las elecciones, de las instituciones, de la policía, de los medios, del presidente y ahora de Estados Unidos ¿Por qué confiar en que alguien organiza un evento a favor de algo tan abstracto como la 'unidad nacional'? Yo pensé que tendríamos en todos los círculos la altura de miras de enfrentar a Masiosare, el extraño enemigo. Pero parece que no es así.

En lo personal a mí no me gusta ese asunto de la 'unidad'. Me parece francamente priista y tiene, en nuestro país, cierto tinte autoritario. Hay quienes creen que no se debe criticar ahorita ni al gobierno ni al presidente. Como si la crítica, el debate, no tuvieran aportes constructivos en la vida pública. El uso de las banderitas, el elogio de lo nuestro y la propia amenaza quitan la racionalidad al tema. Un tuit del vocero presidencial, Eduardo Sánchez, ilustra la intención gubernamental sobre la unidad: “No podemos permitir que nadie nos divida. El peor error que podemos cometer en este momento es bebernos el veneno de la desconfianza”. Más allá del estilo cursi que ni Amado Nervo alcanzó, el tuit revela el deseo del gobierno de que nadie de adentro lo enfrente, porque enfrentar, para el gobierno, es dividir.

Cierto que ha habido excesos de todos lados. La iniciativa de #VibraMéxico fue la inicial, no entendí por qué la señora Wallace en vez de sumarse organizó otra. Pero no pasa nada. Es lógico que los seguidores de AMLO repudien la marcha porque la consideran de “pirruris”, organizada por Televisa. Así les enseñó su líder, así se ha expresado durante años. Es normal que un mequetrefe esnob como Genaro Lozano (empleado, él sí, de Televisa) desprecie a los organizadores porque nadie es “menor de 50 años”. Son expresiones que vienen del rencor y la frustración, propias de un diván y no de una marcha. Por otro lado, tampoco entiendo por qué le piden a la gente que marche vestida de blanco, ni creo que sea un acto de cobardía no marchar.

Creo que hay que marchar porque es una manera de mostrarle a los demás países que estamos juntos resistiendo al monstruo, que si nuestro gobierno es débil, nosotros sabremos luchar en lo que nos toque, así sea marchar por la calle. Es una foto, una imagen de nosotros que debemos brindar al mundo.

Twitter: @JuanIZavala

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