Opinión

Maquiladoras: retos de la reforma fiscal


Fernando Lesprón*

La reciente Reforma Fiscal limita actividades y condiciona la tradicional forma de operar de las maquiladoras. Por un lado, sugiere una certificación para efectos de no pagar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en la importación temporal de bienes, y por otro, redefine el concepto de maquiladora en la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR), que hasta 2013 lo refería al Decreto IMMEX (Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación).

Entre los grandes beneficios con los que contaba el régimen maquilador, estaba la exención del pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a las importaciones temporales; con la reforma a la Ley del IVA, ese beneficio es eliminado, y se tendrá que pagar al momento de efectuar la importación temporal de insumos o maquinaria. Afortunadamente, la entrada en vigor de esta disposición se difiere hasta 2015, debido a que las maquiladoras podrán gozar de un crédito para el pago del IVA en las importaciones temporales, condicionado a la obtención de una certificación.

La certificación, además de otorgar el beneficio del crédito mencionado, tendrá beneficios que varían dependiendo de la modalidad A, AA o AAA, por ello es recomendable:

• Realizar una revisión a conciencia de los requisitos de cada una de las modalidades, para aplicar la que más se adapte a la empresa.

• Hacer autoevaluaciones o asesorarse en el proceso de elegir la modalidad.

En caso de no contar con los controles necesarios para llevar a cabo los procesos productivos puede negarse la certificación, por lo que habría que esperarse esperar 6 meses para volver a hacer la solicitud; y en caso de una cancelación, se tendría que aguardar 24 meses más.
En materia de LISR, la nueva ley define qué se entiende por operación de maquila, y condiciona a que la totalidad de los ingresos de la actividad productiva sea de la operación de maquila.

Existen aún dudas respecto a lo que se puede considerar actividad productiva; aparentemente, lo que se pretende es que la maquiladora no realice una enajenación de producto terminado en México, en todas las diferentes opciones que se tienen, actividad que se volvió común en la industria, por lo que habría que buscar la mejor manera de llevar estas enajenaciones en el país, sin que se viole la definición de operación de maquila, porque prácticamente se otorgó como plazo el 1 de julio de 2014, para reestructurarse y ajustarse a esta nueva definición.

Los grandes retos que tiene la Industria Maquiladora se traducen en mantener su esencia y justificación. La certificación en materia de IVA lleva a este sector a seguir operando sus importaciones temporales de la misma forma a la que estaba acostumbrada. Por ello, identificar la modalidad de certificación que garantice su renovación año con año, es trascendental; del mismo modo lo es el hallar una mejor forma de comercializar en México los productos resultado del proceso de manufactura de la maquiladora o de una parte relacionada, la cual pudiera ser a través de un ente económico distinto de la misma, con el fin de evitar violar el concepto de actividad productiva.

*Socio de Impuestos Corporativos de KPMG en México.

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