Opinión

"Maps to the Stars", la pesadilla hollywoodense

    
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Maps to the stars

Durante más de 30 años, David Cronenberg se ha dedicado a analizar identidades partidas. En The Fly, quizás la película más incómoda sobre un enfermo terminal, Seth Brundle (Jeff Goldblum) lentamente se transforma en una mosca. En mi momento favorito, Brundle habla con Veronica (Geena Davis), la mujer que lo cuida, y le confiesa que el insecto –vil y amoral- se está apoderando del hombre (“te haré daño si te quedas”). En Dead Ringers, otra obra maestra, Jeremy Irons interpreta a gemelos idénticos en apariencia y completamente distintos en personalidad, quienes enloquecen a raíz de un affaire con una actriz. En A History of Violence, Tom (Viggo Mortensen), un hombre de familia en un pueblito de Indiana, resulta ser un gángster de Filadelfia. El interés de Cronenberg con nuestro perfil esquizofrénico y demente llegó a su conclusión natural cuando dedicó una cinta entera a la relación entre Freud y Jung en A Dangerous Method. Era inevitable que el gran director canadiense pusiera su microscopio en Hollywood, un sitio donde se vive pretendiendo ser alguien más. La esquizofrenia, no como patología extrema o metáfora, sino como negocio, como modus vivendi. Ahí ocurre Maps to the Stars.

Havana Segrand (Julianne Moore, en una actuación salvaje) vive encerrada en su mansión, cual Norma Desmond del siglo XXI, entre yoga, masajes y narcóticos. Su meta es formar parte del remake de Stolen Waters, una película que protagonizó su madre antes de morir en un incendio. Su terapeuta/gurú es Stafford Weiss (John Cusack), padre de Benjie (Evan Bird), un adolescente odioso, estrella de una franquicia multimillonaria. Agatha (Mia Wasikowska), una joven con el cuerpo y el rostro repletos de quemaduras, llega de Florida y rápidamente consigue trabajo como la asistente de Havana, al tiempo que comienza un romance con Jerome Fontana (Robert Pattinson), un chofer con aspiraciones actorales. Maps to the Stars se toma su tiempo en decirnos cómo están conectados sus personajes. Tratándose de una película de Cronenberg, es lógico esperar que estos vínculos vayan a contracorriente de las buenas conciencias. Lo que vemos es un mapa de estrellas e incestos.

Cronenberg siempre ha sido un magnífico director de pesadillas. En The Fly, Geena Davis sueña un parto que involucra a una larva gigante (el actor que interpreta al ginecólogo es, por supuesto, David Cronenberg). En Dead Ringers, una pesadilla representa, de forma literal, la separación que la actriz está propiciando entre los hermanos.

Con la ayuda de Peter Suschitzky, su versátil director de fotografía, Cronenberg ya había mostrado pasajes alucinatorios, pero pocas veces como en Maps to the Stars, donde los sueños no sólo simbolizan terrores internos, sino que impactan a la realidad. Havana se enfrenta con su madre, joven y bella, y Benjie con una chica enferma de linfoma, vestida como la niña de El Exorcista, a la que visitó en el hospital. Los muertos de Hollywood, incluso a los que Benjie no conoció, también aparecen en sus pesadillas. ¿Qué más se puede esperar de un lugar donde los difuntos tienen estrellas en el piso (que los turistas acarician, como si la piedra fuera piel) y donde la juventud queda atrapada para siempre en el blanco y negro del celuloide? Por eso Havana alucina a su madre de veintitantos años. Ella es la que sobrevive en DVD.

El lado oscuro de Hollywood es un subgénero en sí mismo y, dentro de él, Maps to the Stars no navega una ruta particularmente original. Películas recientes como The Canyons, de Paul Schrader, e incluso Mulholland Drive y la propia Sunset Boulevard han abordado temas y tonos similares: el opio del estrellato, los espacios yermos y fríos de las mansiones angelinas, la indecencia del show business y la adulación barata como moneda corriente. Para obtener una versión más amplia y honda sobre el mismo universo recomiendo The Comeback, la serie de HBO protagonizada por Lisa Kudrow. Cronenberg pudo encontrar el lado humano -complejo y contradictorio- en una mosca gigante. No le pidan que haga lo mismo con un actor de Hollywood.

Twitter: @dkrauze156


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