Opinión

Mantener los pies sobre la tierra

18 diciembre 2013 5:2

 
Cuidado con la euforia. Estamos en una coyuntura en la que es crucial mantener los pies sobre la tierra y reparar en que aún falta mucho por hacer.
 
Como en otras circunstancias, más que el gobierno, quienes andan tirando cuetes y sonando matracas, celebrando los grandes cambios en México, son algunos extranjeros, que dicen que luego de la aprobación de la reforma constitucional en materia de energía, ahora sí, el país despegará.
 
 
En este espacio le he comentado en varias ocasiones que sin duda hay una extraordinaria oportunidad en puerta, pero hay tarea intensa, compleja y arriesgada que tiene que realizarse antes de que haya realmente bases para un crecimiento acelerado y sostenido.
 
Hasta ahora, por cierto, el gobierno ha mantenido una actitud bastante mesurada y no se ha dejado envolver por el ambiente festivo.
 
El Programa Nacional de Financiamiento para el Desarrollo presentó un estimado del efecto que tendrá la reforma energética en la producción de crudo. El estimado es que al término del 2018, es decir, cuando concluya la actual administración, la producción será de 3 millones de barriles al día.
 
Esto implica un aumento de 500 mil barriles diarios, es decir, de 25 por ciento respecto a los niveles actuales. Sin embargo, también significa que apenas se estaría regresando al nivel de producción que el país alcanzó por primera vez en el año 2000.
 
 
Para el 2024, tras seis años más, se estima que la producción pueda crecer en otros 500 mil barriles y llegue a 3.5 millones de barriles diarios, apenas 100 mil más que lo que ya se tenía en 2004, cuando se alcanzó la cifra récord.
 
 
Esta visión, lejana a la euforia, contrasta, por ejemplo, con la del analista de Citigroup, Ed Morse, que estimó la posibilidad de que se duplicara la producción actual y se llegue a 5 millones de barriles al día.
 
Veamos algunos calendarios para tener una visión más precisa.
 
Si todo sale bien, por allí del mes de abril de 2014, se aprobarán las reformas a la legislación secundaria.
 
 
En seguida, se podría realizar la “ronda cero”, en la que se sabe que Pemex elegirá bloques en aguas someras y en tierra, donde tiene ventajas y mayor productividad.
 
El potencial más interesante para el crecimiento de la producción de hidrocarburos, sin embargo, está en yacimientos no convencionales, como los de lutitas o Chicontepec, o bien en aguas profundas.
 
Quizás en la segunda mitad de 2014, se podrían elaborar los diferentes modelos de contrato a los que se sujetarán las licitaciones.
 
Las primeras se podrían hacer, en el mejor de los casos, en las últimas semanas de 2014 o en el 2015.
 
Las primeras asignaciones a inversionistas privados o consorcios, se estarían haciendo en el curso de 2015 y será para entonces cuando comiencen los proyectos de exploración o producción.
 
El crecimiento de la producción de hidrocarburos, por efecto de la reforma, en esta secuencia, bien podría ir comenzando en el 2016, por lo que sus efectos van a registrarse de manera más visible hacia el final de esta administración, por allá del 2018.
 
Hay otros ámbitos en los que la reforma energética podría tener efectos más cercanos. Por ejemplo, en el terreno de la distribución de gasolina, donde quizás para el 2015 o 2016 ya viéramos estaciones de servicio que nos vendieran otras gasolinas diferentes a la Magna o Premium.
 
 
Igualmente, si avanza la infraestructura de gasoductos, quizás también podríamos empezar a sentir los efectos de contar con gas más barato para la industria y una electricidad a menores costos, por la sustitución del combustóleo por gas en las centrales eléctricas de CFE.
 
 
Aprendamos de lo que sucedió en el sexenio de Salinas. Cuando se celebraba el ingreso de México al primer mundo, nos topamos con la realidad, que cambió la fiesta de 1993 por las tragedias de 1994.
 
 
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