Opinión

Manoseo al fondo de capitalidad

   
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Miguel Ángel Mancera

Cuando se contamina el paquete económico para el próximo año en el que se vislumbra un recorte al gasto por 239 mil 700 millones de pesos, con actitudes partidistas que pretenden capitalizar el malestar de algunos sectores de la población contra el gobierno federal y con ello “llevar agua a su molino”, pues resulta inadmisible e irresponsable.

El impacto es brutal en la administración pública, sobre todo si consideramos que al no crear nuevos impuestos, ni subir los que ya existen, además de contar con un superávit del .04 % del PIB, el nivel de austeridad es inédito y es donde la creatividad tendrá que ser la constante en un gobierno que tendrá que hacer más con menos.

En este contexto resulta mezquina la actitud de Miguel Ángel Mancera quien amenaza incluso con movilizaciones para evitar la disminución de recursos al Fondo de Capitalidad.

Claro está que al ver comprometido su proyecto personal por alcanzar la Presidencia de la República, clama por más dinero sin considerar que la única forma de tenerlo es aumentar la recaudación fiscal o de plano contraer más deuda.

Seguramente sabe el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México que a nivel federal, Pemex, SEP, SCT, Sagarpa, Semarnat, SSa, Segob, Sedesol, entre otras dependencias federales absorberán los mayores recortes que son superiores al ajuste que se hará a la capital del país.

Sabrá Mancera que en el país se reducen los montos asignados a los programas denominados: Pensión para Adultos Mayores, Atención a Jornaleros Agrícolas, Educación para Adultos, Seguro Popular y Programas de Apoyo a la Vivienda, entre otros tantos mecanismos que buscan contener la marginación y la pobreza.

La reducción en los programas antipobreza para 2017 es del 11%, equivalente a un ajuste acumulado de más de 15 mil millones de pesos.
Ya se habrá dado cuenta Mancera de la impactante reducción de 102 mil 200 millones de pesos que tendrá Pemex para el año que se avecina.

El llamado que hizo el posible abanderado del PRD a la Presidencia de la República, al gobierno federal para que se respete el Fondo de Capitalidad tuvo una respuesta inmediata por parte del vicecoordinador de la diputación del PRI, Jorge Carlos Ramírez Marín, quien reiteró que el recorte no tiene dedicatoria para nadie, ya que se trata de un ajuste general que abarca todas las áreas de la administración pública y entidades federativas.

Los sueños guajiros de Mancera al solicitar un fondo de cinco mil millones de pesos contrastan con la austeridad republicana que tienen desde el Presidente de la república hasta el municipio más modesto del país.

Se entiende que la capital de México requiere un trato hasta cierto punto diferenciado del resto de las entidades, empero no se vale que con el pretexto del recorte presupuestal se alborote a los habitantes de la metrópoli contra las políticas públicas que impulsaron este ajuste que, cabe la mención, sólo golpeará al gobierno y no a la población.

Estaría bien que el Jefe del Gobierno capitalino se diera una vueltecita por las 16 delegaciones y sufriera en carne propia las extorsiones que padecen los sectores productivos de la Ciudad de México que, sólo por citar un caso, pagan enormes dádivas a funcionarios por el levantamiento de los sellos de clausura desde restaurantes hasta torres de condominios en construcción.

Los proveedores que buscan ganar una licitación en alguna área de gobierno capitalino ya tienen considerado dar un moche de entre un 10 y un 30 por ciento del contrato respectivo.

Fácilmente el fondo de Capitalidad se vería reforzado con estos flujos de billetes que a diario engrosan los bolsillos de funcionarios capitalinos sin escrúpulos.


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