Opinión

Manlio tiene razón

Esta semana no hubo boletos para ir a Acapulco en avión [se agotaron], porque nadie se arriesga a viajar por carretera.

La principal fuente de ingresos de ese estado es el turismo, y con la falta de visitantes en este mes clave la economía de miles de familias se irá a la ruina, pues no habrá trabajo ni derrama económica suficientes.

Suena muy bien que se rebaje 50 por ciento el cobro en las casetas de peaje en la autopista del Sol, pero mientras esté en poder de los maestros de la CNTE (allá llamada CETEG) y normalistas, la medida será infructuosa.

Son evidentes los esfuerzos del gobierno para rescatar la economía de Guerrero, pero resultarán inútiles sin Estado de derecho.

El gobierno ha permitido que lo acorralen con el caso Ayotzinapa y que en Guerrero se desate una barbarie de asaltos y de rapiña.

¿Hasta cuándo va a dejar el gobierno federal que una minoría violenta le impida a la mayoría de los habitantes de Guerrero trabajar y tener ingresos?

Es una lástima que el gobierno haya permitido que los radicales ligados a Morena (como la CETEG) se apropien de la bandera de los 43 desaparecidos, cuando ellos son los que deberían rendir cuentas ante la justicia por ese hecho.

Resulta bochornoso que los dirigentes de la Escuela Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa sigan con actividades vandálicas, cuando fueron ellos los que mandaron al matadero de Iguala a los alumnos de primer ingreso ese 26 de septiembre.

Inaudito resulta que se les permita saquear camiones con mercancías, impedir el cobro de cuotas en las casetas de peaje en la autopista del Sol, para quedarse ellos con el dinero.

Eso en cualquier lugar del mundo se llama robo, asalto o saqueo, y atenta contra la economía de millones de guerrerenses.

La primera función del Estado es garantizar la vida normal de los habitantes en el marco de requisitos mínimos de civilidad, y eso no ocurre en Guerrero.

Ya sabemos que el gobierno estatal es incapaz de resolver nada, pero en estos días asistimos, atónitos, a la inoperancia del gobierno federal para brindar un poco de normalidad a los guerrerenses.

Así no hay plan de desarrollo que funcione. La rebaja de impuestos, las zonas especiales, los estímulos a inversionistas y los descuentos en las carreteras se enfrentan a la proliferación de grupos de bárbaros que tienen secuestrado a Guerrero.

Frente a eso el gobierno federal no tiene respuesta.

Se ha dejado rebasar por grupos políticos que han convencido a la población de que el gobierno federal no es capaz de encontrar, o no quiere encontrar, a los normalistas de Ayotzinapa.

A los dirigentes de quienes reclaman la devolución con vida de los normalistas, hay que preguntarles dónde están. ¿Dónde los dejaron y qué hicieron con ellos sus compañeros de partido que gobernaban Iguala?

Tiene razón Manlio Fabio Beltrones al afirmar que López Obrador y compañía deberían colaborar un poco y preguntarle a Abarca y demás compinches, que él apoyó, qué hizo con los normalistas.

La responsabilidad de ese sector de la izquierda es enorme en la desaparición de los 43 jóvenes, y sin embargo son los que bloquean carreteras, asaltan a los transportistas, queman edificios y destruyen la precaria economía de los guerrerenses, mientras el gobierno se atemoriza como si fuera el responsable directo de esa barbarie.

Twitter: @PabloHiriart