Opinión

Manipulación macabra

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PHL240915

Ha llegado a tanto la desfachatez de los responsables políticos del secuestro y asesinato de los normalistas, que ayer en la Cámara de Diputados legisladores del PRD y de Morena sacaron pancartas con la leyenda “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

Pues que le planteen esas demandas a los miembros de sus partidos que estaban coludidos con la mafia asesina de Guerreros Unidos y mataron a los normalistas.

Ellos se los llevaron, que digan dónde están.

Y como dijeron ayer Pablo Escudero y Javier Lozano en la sesión del Senado, que declaren los que encumbraron a José Luis Abarca, al que hicieron presidente municipal, y a su esposa María de los Ángeles Pineda (cuyos hermanos eran jefes de sicarios de los Beltrán Leyva), a quien hicieron consejera nacional del PRD.

Resulta doloroso en extremo ver cómo líderes oportunistas manipulan la tragedia de 43 familias cuyos hijos fueron asesinados de la manera más cruel por un conglomerado político-criminal en el estado de Guerrero.

Los representantes de los padres –los miembros de la CETEG Vidulfo Rosales y Felipe de la Cruz– dieron a conocer una serie de exigencias al gobierno federal en las que se plantean la “aceptación plena del informe del GIEI”. Si se toma eso como La Biblia estamos perdidos. ¿Qué hacer con los cuerpos reconocidos en los laboratorios de la Universidad de Innsbruck, a través de su ADN? ¿Negarlos?

Exigen investigar “el montaje con que se les (sic) pretendió engañar”. La redacción delata que la demanda no fue hecha por los padres (diría “el montaje con que se nos pretendió engañar”).

O sea, todo lo que hizo la PGR fue descalificado como un “montaje”. Entonces, ¿hay que soltar a los 111 detenidos? ¿Liberar a los asesinos materiales confesos? ¿Soltar a El Gil? ¿Liberar a Sidronio Casarrubias? ¿Dejar en libertad a Abarca y a su esposa?

Lo que están haciendo los asesores de los familiares de las víctimas es una perversidad política y humana incalificable.

Exigen en el punto seis: “Respeto a la Normal Isidro Burgos y cese a los intentos de criminalización de los normalistas”. ¿Qué les pasa? Con eso están protegiendo al director de la Normal que según declaraciones de los asesinos, éste se encuentra coludido con la banda de Los Rojos, enemigos de Guerreros Unidos.

El director de la Normal tiene que decir por qué mando a los estudiantes a 250 kilómetros de distancia, al matadero de Iguala.

La PGR tiene que decir la verdad sobre el quinto autobús robado por los normalistas, que supuestamente contenía un cargamento de heroína. ¿A eso los mandaron?

También la PGR debe decir, sin temores, si es verdad que entre los normalistas iban 17 miembros de Los Rojos.

Tiene que decir si esos 17 iban a matar a Víctor Hugo Benítez Palacios, El Tilo (declaración de Sidronio Casarrubias) en donde se dio la primera balacera, frente a un establecimiento de lavado de coches (El Peque) en Iguala, propiedad de los hermanos Benítez Palacios, distribuidores de narcomenudeo en esa ciudad.

Así es que pueden crear todas las fiscalías que se quieran para el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, pero mientras no se diga la verdad completa sólo se obtendrán frentazos.

Twitter: @PabloHiriart

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