Opinión

Mando Único, por qué sí

1
  

   

El Mando Único tomo las instalaciones de la Policía Municial de Cuautla. (Edmundo Salgado)

1. El debate sobre el Mando Único se ha vuelto churrigueresco. Quienes se oponen recurren a cifras y datos que no invalidan la tesis central.

2. El hilo conductor para defender el Mando Único es muy simple. Es más sencillo reorganizar y profesionalizar 32 corporaciones estatales que mil 800 municipales. Se trata de economías de escala y estandarización. Pero también de control. No es lo mismo fiscalizar 32 responsables, que monitorear mil 800. Y lo mismo vale para la participación o vigilancia ciudadana.

3. Hay que agregar la oportunidad y eficacia. Los recursos no son ilimitados. Amén que los resultados deben alcanzarse en el menor tiempo posible. Porque, al contrario de lo que piensa Gil Zuarth, presidente del Senado, no se puede obtener todo al mismo tiempo.

4. Los municipios tienen policías mal pagados, mal armados y mal capacitados. La mayoría de sus integrantes no son reciclables. Las cifras que daba la SSP en 2010 son elocuentes y no han cambiado sustancialmente: 400 municipios carecen de policías; 85 por ciento de las corporaciones municipales tienen menos de 100 elementos; y 68 por ciento de los agentes sólo cuentan con estudios básicos.

5. Pero no sólo eso. Los niveles municipales de gobierno, salvo en el caso de las zonas urbanas desarrolladas, son los eslabones más débiles de la cadena, por lo que pueden ser presionados, sometidos o cooptados más fácilmente por el crimen organizado.

6. A esta realidad, quienes se oponen al Mando Único, contraponen cuatro o cinco casos de policías municipales exitosas: Querétaro, Léon, ciudad Netzahualcoyotl y algunas más. Y añaden que las 15 corporaciones estatales reprobadas y las desapariciones en Veracruz muestran que las policías estatales no son la solución.

7. Pero el razonamiento no se sostiene. Nadie está planteando que el Mando Único sea una varita mágica. Y, mucho menos, que haya que liquidar las corporaciones municipales para dejar las estatales, tal como están. Por el contrario: el Mando Único es una condición necesaria pero no suficiente para resolver el problema. El proceso debe concluir en la refundación de las policías estatales bajo nuevos estándares.

8. El verdadero fondo de la cuestión es otro. Los presidentes municipales, de todos los colores, no quieren perder ese coto de poder. El caso de Cuauhtémoc Blanco, en Cuernavaca, es el más conspicuo. Por eso los priistas se opusieron al Mando Único durante el gobierno de Calderón y ahora los panistas bloquean la iniciativa de Peña Nieto.

9. El senador perredista Alejandro Encinas advirtió de que este modelo puede derivar en prácticas antidemocráticas “para dirimir conflictos políticos”. En otras palabras, perredistas y panistas no quieren que los gobernadores tengan bajo su control al Mando Único.

10. La preocupación es de orden eminentemente político. Sobre todo si se considera que la mayoría de los gobernadores son priistas. Pero la solución de ese problema pasa por un fortalecimiento institucional que garantice que el nombramiento del jefe de la Policía se ajuste a mínimos de calidad y esté sujeto a controles.

11. La experiencia de la Ciudad de México, donde existe un Mando Único, cuyo responsable será ahora nombrado exclusivamente por el jefe de Gobierno, indica que se pueden encontrar mecanismos para conjurar la discrecionalidad y los abusos.

12. Por lo demás, hay datos estructurales que no se pueden obviar. La urbanización es una tendencia irreversible. Las zonas metropolitanas de México, Guadalajara y Monterrey son las más grandes, pero ese proceso se reproduce a menor escala en todo el país. La estructura municipal de gobierno ha sido rebasada y está perdiendo funcionalidad. En las zonas metropolitanas debería operar un Mando Único de manera natural, tal como opera un solo sistema de agua potable y alcantarillado.

13. Otro factor a considerar es la reforma penal de 2008, que debe concluir con la instauración de los juicios orales este año. Los nuevos procedimientos suponen policías profesionales y debidamente capacitados para operar en ese nuevo sistema. So pena que el nuevo ordenamiento fracase estrepitosamente.

14. Por lo demás, el Mando Único ni es la panacea ni es la solución perfecta. Es un paso, muy importante, pero sólo un paso, en la dirección correcta. Nada más, ni nada menos.

Twitter: @sanchezsusarrey

También te puede interesar:
Un elefante blanco, pero transparente
Mancera, Houdini y CDMX
La verdadera confesión del 'Chapo'