Opinión

Mancera, hasta hoy
es ocurrencia

Miguel Ángel Mancera debe estar encantado. No quita el dedo del renglón del salario mínimo y sigue teniendo resonancia. Orilla temas álgidos como el crimen, la Línea 12 del Metro, el No Circula o esas molestas inundaciones (“encharcamientos”). Mejor dedicar tiempo y recursos a un tema ajeno a sus atribuciones; decir sin enfrentar el hacer.

Mancera se sintió en la necesidad de aclarar que proponer aumentos desmedidos al mínimo no es una ocurrencia. Sin embargo, hasta el día de hoy repite cifras ilusorias. Cuando fue evidente que su número inicial de 171 pesos diarios no era ocurrencia, sino delirio, transmutó dicha cifra a objetivo de largo plazo. Ahora es más modesto (todo es relativo) y habla de 80 pesos, lo que implicaría un incremento también irrealizable de 18.8 por ciento. Y si en unos días habla de un aumento de 10-12 por ciento sin duda sentirá que ha hecho una gran concesión.

Salomón Chertorivski, titular de Desarrollo Económico capitalino, publicó recientemente un artículo en El Financiero presentando las numerosas objeciones a la idea de su jefe. ¿Las respuestas? Las están trabajando un equipo de académicos que pronto presentarán sus conclusiones. Si encuentran la forma de aumentar el salario sin los necesarios incrementos en productividad y sin impactar la inflación no sólo merecerán el agradecimiento de Mancera, sino la nominación para que la Real Academia Sueca de Ciencias les entregue, por aclamación, el Nobel de Economía.

Una virtud que ha tenido la desproporción del jefe defeño es que ubicó en la realidad a Alfonso Navarrete Prida. El titular de la Secretaría del Trabajo estaba igualmente entusiasta sobre aumentar el mínimo (sin presentar las estrambóticas cifras mancerianas). Por convicción o conveniencia en semanas recientes habla como si le hubiera escrito las declaraciones Agustín Carstens, uno más que ha tenido que tratar de bajar a la tierra lo que el GDF ostenta como “debate”.

Por otra parte se aduce que, al menos, Mancera tiene el mérito de haber puesto un tema olvidado sobre la mesa. Si alguien puede “olvidar” el drama cotidiano que vive la mayoría de los mexicanos es porque vive en Singapur. México ha sido un desastre por más de tres décadas en materia de crecimiento, productividad y salarios. Como la Trinidad, son tres cuestiones diferentes pero lo mismo. Y esto por crisis económicas y porque, mientras otras economías se abrían más al mundo, aquí se veneraba otra Trinidad: Lázaro Cárdenas, Petróleo y Espíritu Nacionalista. Con errores (la reforma fiscal es un ejemplo destacado) la agenda de reforma estructural peñista ha sido extraordinaria, un camino que debió tomarse hace años.

Por su parte, hay mucho que Mancera puede y debe hacer, facilitando el ambiente de negocios del DF (último lugar entre las 32 entidades locales en ese renglón de acuerdo al Banco Mundial), combatiendo corrupción y crimen, focalizando recursos a infraestructura y, así, reduciendo la pobreza. Eso sí, ello es más arduo y difícil que hacer declaraciones sobre el salario mínimo.

Twitter: @econokafka