Opinión

Malos augurios de la industria

12 noviembre 2013 5:2

 
Dice el viejo adagio que mal empieza la semana a quien ahorcan en lunes. Y eso se puede aplicar a la actividad industrial en septiembre, cuyo desempeño ayer fue dado a conocer por el INEGI.
 
Hay dos datos que son fundamentales. El primero es la evolución de la industria manufacturera, en septiembre con respecto a agosto: hay una caída de 1.07 por ciento, la segunda del 2013 y la más fuerte de todo este año.
 
 
El otro dato relevante es el retroceso de la industria de la construcción, que a tasa anual es un verdadero desplome, de 8.3 por ciento, y respecto al mes anterior es una caída de 1.45 por ciento.
 
 
Hay que hacer notar, que no se trata sólo de la vivienda sino de toda la industria de la construcción.
 
 
Veamos las implicaciones de estos comportamientos.
 
 
En el caso de la manufactura, la fuerza motriz del sector son las exportaciones, debido a la situación deprimida del mercado interno. En septiembre, las exportaciones manufactureras crecieron en 11.8 por ciento pero todo indica que aun esa tasa ya no es suficiente para compensar la debilidad doméstica.
 
 
Son estos hechos los que llevaron al Banxico a bajar hasta a 0.9 por ciento el rango bajo en su estimación de crecimiento del año, que implica un crecimiento de 0.9 en el tercer trimestre y de 0.7 por ciento en el cuarto.
 
 
La construcción, a diferencia de las manufacturas, está vinculada casi por entero al mercado interno. Por esa razón, es que tiene una caída muy fuerte, la más profunda a tasa anual desde abril de 2009, ¡hace 53 meses!
 
 
Aquí, desde luego, pesa la edificación, afectada por el desplome de las vivienderas, que retrocedió en 8.7 por ciento en septiembre. Sin embargo, también las obras de ingeniería civil registran una caída de 8.5 por ciento.
 
 
Un desplome de la construcción como el que estamos observando afecta fuertemente a los sectores proveedores de esa industria.
 
 
El efecto multiplicador de la construcción, para bien y para mal, es de los mayores de la economía, por lo que una caída en su demanda afecta a muchas otras ramas.
 
 
Y lo peor del caso es que ese efecto puede tener algunos meses de desfase, por lo que es probable que en los siguientes meses se transmita a los resultados de otros sectores.
 
 
Finalmente, todo este cuadro es un llamado a que en el Presupuesto de Egresos que habrá de definirse esta semana, se tome en cuenta la necesidad de una política de gasto activa que contribuya a incentivar la actividad económica.
 
 
La política monetaria tendrá muy pocos espacios para estimular la economía en la perspectiva de que suban las tasas en EU durante los primeros meses del 2014.
 
 
Por eso, en su última comunicación, el Banco de México ya indicó que no habrá más bajas en el costo del dinero.
 
 
Espero que los diputados tengan este telón de fondo cuando dictaminen el Presupuesto del próximo año.
 
 
Más de “El Buen Fin”
 
 
¿Por qué sería conveniente que “El Buen Fin” fuera exitoso a pesar de que los comerciantes y sus proveedores tuvieran que sacrificar márgenes?
 
 
Porque son ellos a los que principalmente interesa que se restaure la confianza de los compradores.
 
 
Ya se ha desatado una guerra entre quienes quieren “comerse la torta antes del recreo” y desde el pasado fin de semana le apuntan a promociones diversas.
 
 
Qué bueno que haya competencia, siempre y cuando ésta sea legítima, por servicio, condiciones y precio, y no mediante engaños.
 
 
Le insisto, la gente comprará más si ve verdaderamente ofertas atractivas. Y esas sólo pueden lograrse si proveedores, bancos y comerciantes, ponen cada uno su parte y pierden parte de su utilidad de corto plazo.
 
 
Si el resultado está por debajo de lo previsto, a la larga, los empresarios perderán más que si hubieran sacrificado sus utilidades en esta ocasión.  
 
 
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